«Twin Peaks es la serie que cambió la televisión»

20-marzo-2012
Sin categoría- VIII Edición

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Isabel Vázquez

Isabel Vázquez, profesora de la Universidad Europea de Madrid y colaboradora del canal FOXCrime, llegó al congreso para hablar de series de televisión. Su discurso reúne los puntos de vista del autor –es escritora y guionista–, del conocedor del mercado audiovisual y del análisis del investigador, por lo que su conferencia ha resultado un acicate para ver o revisar series, replantearse la importancia de algunos hitos televisivos y, sobre todo, disfrutar con la ficción de género negro, desde Twin Peaks hasta The Killing.

«Stacy Keach perdió su nombre, todo el mundo le conocía como Mike Hammer», ha afirmado para referirse al impacto de una serie que retomaba todo el imaginario masculino del cine negro clásico: un detective cínico, violento, solitario, vestido con gabardina, tirantes y sombrero. Trazando un puente hasta la actualidad, Isabel Vázquez nos presenta un cambio de modelo, personificado en Sarah Linden, la investigadora de The Killing. «Policía no gregaria, instrospectiva, antipática… Hay un montón de series intermedias entre un punto y otro».

Con esa guía, la autora ha elegido unas cuantas producciones intentado saltar los lugares más frecuentados. Por ejemplo, Remington Steele, donde el protagonista masculino «ejerce un papel de florero», mientras que es su compañera quien viste como los detectives clásicos. Si esta es una mezcla de film noir más comedia romántica, más atrevida es la elección de Veronica Mars, que añade al ingrediente negro un fondo de comedia de adolescentes. «Es una serie muy bien escrita y empaquetada de manera que parece un producto para adolescentes, pero no lo es». El comienzo de su primer episodio nos remite, en contenido y forma, a escenas de genuina escena negra: «La gente que escribió esta serie había visto muchísimo cine negro», afirmó.

Twin Peaks

Después de estos dos ejemplos de mezcla de género, Isabel Vázquez se centró en otra comparación: Twin Peaks y The Killing, dos formas totalmente distintas de narrar una misma historia, parecida incluso en su frase promocional: «¿Quién mató a…?» «Si te has comido un ácido o eres David Lynch haces Twin Peaks, si sigues una narrativa convencional pero de gran calidad, The Killing. La serie de Lynch (1990) cambió la televisión, que necesitaba que alguien le diera ese prestigio. Tomó un riesgo brutal, porque se emitió en abierto y en prime time. Fue un exitazo que no atiende a presupuestos lógicos».

Vázquez analizó la figura de su protagonista, el agente del FBI Dale Cooper: «A simple vista parece un investigador clásico, por su aspecto, pero luego se revela como algo distinto, hasta pizpireto. Le da importancia a las tartas, al café o a la situación del Tíbet. Y queda claro que su recurso para descubrir al culpable de la muerte de Laura Palmer va a ser la interpretación de sus sueños. La serie plantea un mundo onírico, retorcido y totalmente particular, pero una vez que entras en él es como una montaña rusa».

También tuvo tiempo la autora para revisar la evolución de la figura del villano, ese seductor héroe-villano que últimamente aparece por la pantalla, y del que Stringer Bell (The Wire) o Dexter serían sus ejemplos más claros. «Scorsese en Uno de los nuestros redefinió el paradigma del gánster, que ya no es ese personaje idealizado, sino un hortera con el sentido de la ética y de la moda atrofiados». Y, claro, hablando de gánsteres, no podía faltar Los Soprano: «Tony Soprano es el personaje y Los Soprano es la serie. Hay múltiples referentes… en la primera temporada hacen constantes guiños a El Padrino, Tony es un cinéfilo que ve El enemigo público en casa. Todo esto plantea un dilema moral, porque no puedes dejar de adorar a ese tío. Y ese hombre es un animal con A mayúscula, un auténtico tiburón. Ya no hay camaradería, ni lealtad, sólo tirar hacia delante».

En ese sentido, como contraposición, Vázquez propuso Sons of Anarchy, una serie protagonizada por un grupo de moteros con una gran primera temporada que se plantea como un Hamlet contemporáneo, donde conceptos como la lealtad, el sentido de pertenencia a la tribu y la idealización del gánster dan sentido a sus tramas.

Preguntada por cómo se miden las audiencias en un momento en el que hay una gran cantidad de descargas de series por Internet, Isabel Vázquez aseguró que «se miden mal, con el agua escapándose de las manos, con las herramientas que se tienen. Hemos vivido una situación alegal y es evidente que los distribuidores han llegado tarde, pero se están poniendo las pilas, y cada vez se ven más recursos para que esas descargas sean legales y produzcan un retorno. Esos ingresos, sean por publicidad, vídeo bajo demanda o canales de pago, tiene que existir, porque las series no caen del cielo, y sin ingresos, esto se acaba».

Isabel Vázquez en Twitter: @kubelick

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