Pedro Costa, la perdurable huella del crimen

Compartir

Muchos de nosotros tuvimos nuestro primer contacto con el cine de crímenes a través de una televisión de las de antes sobre la que se estampaba una huella dactilar. La huella del crimen fue una serie de los años ochenta donde participaron algunos de los mejores directores del cine español, como Juan Antonio Bardem, Vicente Aranda o Imanol Uribe. Jarabo, El capitán Sánchez o La envenenadora de Valencia fueron episodios punteros. Cada semana llegaba un caso truculento que nos remitía a esa España que estaba quedando en cierto modo atrás, y bajo un claro lema: «La historia de un país es también la historia de sus crímenes». Pedro Costa fue su productor, como lo ha seguido siendo de muchas exitosas películas españolas, como La buena estrella, de Ricardo Franco, Juana la Loca o Las trece rosas. Los productores no ocupan generalmente el primer plano, salvo en caso de choques frontales con los directores, pero se puede advertir en Costa una línea clara de qué películas hace y por qué. Ha producido también algunas tv-movies sobre crímenes reales y ahora prepara una serie sobre policías, con sus luces y sombras, un poco en la línea marcada por The Wire. El próximo lunes, se proyectará en televisión El asesino del círculo, un caso real de un asesino serial de Castellón.

«¿Por qué alguien llega a matar? ¿Qué hay detrás de eso? Hacer películas de crímenes es hablar de la condición humana. No intento hacer una crónica, sino construir historias dramáticas», dijo Costa en la sesión del miércoles. Hablando de la relación entre realidad y ficción, una frontera de la que se ha hablado mucho en el congreso de este año, su obra es un buen ejemplo. «Buñuel decía que sacaba muchas historias de las páginas de nota roja de México, y aquí se puede hacer lo mismo, cada página es una historia. Hay películas cuyos casos ni siquiera aparecen en prensa: Amantes, dirigida por Vicente Aranda, o La Buena Estrella, de Ricardo Franco, son ejemplos de lo que se puede hacer». ¿Realidad o ficción? «Al público hay que emocionarle igual sea o no verdad el caso». A Costa no le gustan demasiado esas instant movies, películas que aprovechan que un tema está de actualidad para obtener un buen número de espectadores («No cuentan nada, solo esa especie de pornografía del crimen») ni tampoco esas series policiales «costumbristas, que se centran en una profesión y acaban contando lo que les pasa a los personajes entre ellos, ya sea un hospital, una comisaría o un cuerpo de bomberos. El cine negro español, como género, no existe ahora mismo».

Costa trabajó en el periódico de sucesos El Caso, donde trató temas como el proceso de Burgos contra ETA y las irregularidades cometidas en él, y asegura que «salvo excepciones, el periodismo de sucesos lo hace la policía». Su gusto por ir al fondo de los casos y llevarlos al cine le ha proporcionado algunas querellas, como las de los hijos de la familia Urquijo, cuyo crimen sigue sin esclarecerse. «Creo que hay derecho a contar hasta donde se sabe, y no me da pudor hacerlo, y también derecho a saber qué paso». Costa posee un gusto por el detalle y tiene ese conocimiento de las cosas que a menudo se encuentra en quienes llevan toda la vida haciendo cine, interesándose por historias que contar. «Dime como matas y te diré quién eres. Hay crímenes típicos de cada sitio y también de cada época. Salvo alguna excepción, todos los que morían ejecutados por garrote vil en los años cuarenta y cincuenta eran pobres, habían cometido crímenes para comer. Ahora abunda la corrupción urbanística, las drogas mueven cantidades ingente de dinero y violencia, todo va cambiando. Sólo se mantienen los crímenes derivados del machismo».

Sobre la difusión de la información de la violencia doméstica, Costa tiene una opinión muy clara: «Creo que se da demasiada publicidad a estas noticias. De esta manera, el anormal se siente normal cuando tiene contacto con otros, siente un efecto de simpatía y deja de darse cuenta de la anormalidad de un crimen como ese. Ve que se cometen y eso le quita alguna barrera para cometerlo él. Con los suicidios siempre ha pasado y algo similar ocurre con la pederastia a través de internet».

Universidad de Salamanca
Salamanca, Ciudad de Cultura
Letras Corsarias
Facultad de derecho
Renfe
Avanza
Asociación de Novela y Cine Negro
Facultad de Filología de la USAL
Plaza de Anaya, s/n
37008 Salamanca
prensacongreso@gmail.com
Diseño de logotipo, carteles e imagen corporativa del Congreso:
Christian Martino Bennasar
Diseño de web:
David Boyero