Presentación del libro “Informe Confidencial” en Barcelona
Escrito en Mayo 22, 2007
Archivado en Noticias
El jueves, 24 de mayo, estaremos en Barcelona presentando el libro Informe Confidencial. La figura del detective en el género negro, recién editado por Difácil. Será en la librería Negra y Criminal (C/ de la Sal, 3. Barceloneta), uno de los centros neurálgicos del género, a las siete y media de la tarde. Ésta es la segunda publicación que genera el Congreso de Novela y Cine Negro de la Universidad de Salamanca e intentamos, partiendo de la recopilación de las ponencias de cada año, trazar un panorama por algunos de los elementos clave del género, conjugando amenidad y rigor científico.
En nuestra página de publicaciones tenéis acceso a todos los datos del libro, incluyendo su índice y prólogo.
Os esperamos.
Jesús Palacios, genealogía del ’serial killer’
Escrito en Mayo 16, 2007
Archivado en Cine, Narrativa
Con evidente retraso, reseñamos la ponencia de Jesús Palacios, que cerró el congreso de este año con el sugerente título de “Mis psicópatas favoritos”. En ella, este especialista en cultura popular –y autor de un libro de referencia sobre el tema, Psychokillers– trazó una genealogía de la aparición de la figura del asesino en serie a lo largo de la historia de la literatura y el cine. Todo comenzaría en la era moderna la aparición –real– de Jack el Destripador en el Londres del año 1890 y toda la cobertura mediática que recibió a través de la prensa sensacionalista y las novelas de penique. La literatura explotó después una figura que estaría a medio camino entre el monstruo romántico y gótico y esta nueva forma de matar del enfermo mental, poseedor de una patología frecuentemente de carácter sexual en la no parece haber móviles o motivos lógicos para sus crímenes. En este paso intermedio estaría El fantasma de la Ópera o Los crímenes del museo de cera, que todavía se moverán por venganza.
El asesino en serie entre en la novela negra a través de la pulp fiction, con obras como El hombre leopardo, llevada al cine por Jacques Tourneur– con una hábil conjunción de misterio y un terror rayano en lo sobrenatural. Psicosis, de Robert Bloch, novela cuya calidad destaca Palacios, será el gran exponente: estética de cine negro con la búsqueda de una explicación lógica más una atmósfera sobrenatural. El criminal ya no mata por venganza sino por algo que está dentro de su psique. La vaga inspiración de Bloch en el caso de Ed Gein, quizá el primer asesino en serie contemporáneo, hace que ficción y realidad vayan a retroalimentarse en el futuro, creando una figura compleja.
Para Jesús Palacios, la investigación de la figura del criminal serial vendría a ser una catarsis para la sociedad y, de otro lado, una exploración de las áreas oscuras de lo humano. También, siguiendo las genealogías de la imagen y la narración, es posible encontrar cruces donde la alta cultura y la cultura popular se mezclan y bifurcan, aludiendo por ejemplo a Santuario, una novela muy negra de William Faulkner. Dentro de esta investigación, Palacios apunta una teoría que está estudiando y que pronto verá la luz en un libro: la influencia de las películas del western violento de los años sesenta y setenta en el splater, películas sangrientas como La Matanza de Texas (1974). Con la proyección de secuencias de La noche de los gigantes (Robert Mulligan, 1968) –y su asesino solitario Salvaje, reflejo de los apaches desplazados y solitarios–, La venganza de Ulzana (1972) o La banda de los Grissom (1971), ambas de Robert Aldrich, demostró cómo existen modos de narrar, personajes y situaciones muy parecidas. Y también lanza una hipótesis: hasta qué punto el gore, en su etapa inicial, refleja una mala conciencia por la colonización americana de los pueblos indios.
Manuel González de la Aleja, los mecanismos del crimen literario
Escrito en Mayo 11, 2007
Archivado en Cine, Narrativa
Manuel González de la Aleja, Profesor Titular del Departamento de Inglés de la Universidad de Salamanca, ha abierto la jornada de la mañana con una ponencia que ha puesto en cuestión, de una manera divertida y rigurosa, los mecanismos que diferencian al crimen real del crimen literario y que podrían resumirse en uno: en la novela, todo crimen acaba teniendo una explicación lógica que el detective debe encontrar. Gran conocedor de la cultura popular anglosajona, Manuel González de la Aleja ha ilustrado su tesis con todo tipo de ejemplos: desde los clásicos de la novela policíaca, a las revistas pulp del paso a la novela negra, el cómic, el cine y las series de televisión.
Partiendo de una famosa frase que Raymond Chandler escribió en su libro El simple arte de matar, una de cuyas ediciones en español está anotada por Manuel González, se ha descrito al detective como un personaje totalmente literario que define todo el género, un hombre –algo ya no necesario, porque hay hasta novelas de detective-gato– que se mueve en una sociedad que no le gusta pero en la que debe ser activo. La figura del detective-narrador y la eliminación de los elementos superfluos en el relato de la investigación son fenómenos que nacen en lo literario. Pero, ¿cómo de reales son los crímenes de las novelas? Éste es un tema candente en los estudios de la novela contemporánea y nuestro ponente ha avanzado algunas tipologías.
El crimen como círculo. Conan Doyle crea a Moriarty no sólo como un rival a la altura de Sherlock Holmes, sino como el origen de una causa para todo lo maligno contra lo que tiene que luchar. Al final –antes del último final resucitado– el bien y el mal terminan juntos en el fondo de una catarata.
La débil línea entre el bien y el mal. De la Aleja ha considerado que se está abusando de ese carácter extremadamente ambigüo del detective. Encontramos ejemplos en el cómic Watchmen, las novelas de Richard Stark, las dos caras actuales de Spiderman y, como punto álgido, la figura de Hannibal, de Thomas Harris, que pasa de psicópata a héroe a lo largo de la saga literaria.
El crimen como yo. Cuando la figura del detective eclipsa el retrato social de la novela, produciéndose una figura sobrerromantizada y sobreconstruida, como el protagonista de C.S.I. Miami.
El crimen de lo cotidiano. Se produce sobre todo en la novela europea, que puede considerarse como la única sucesora del momento de aquel espíritu clásico de la novela negra de los años veinte y treina americana. Manuel González de la Aleja recomendaría dentro de esta línea a Donna Leon como reflejo de la doble moral y el conflicto apariencias-realidad; Lorenzo Silva y el tema del enriquecimiento rápido; Dominique Manotti y la emigración; Henning Mankell y la violenta cara oculta de una sociedad civilizada y aburrida.
Crímenes de campus
Escrito en Mayo 10, 2007
Archivado en Narrativa
Cultivada por autores tan heterogéneos como Tom Sharpe, David Lodge, Philip Roth, Guillermo Martínez, Josefina Aldecoa, J.M. Coetzee o Javier Cercas, la novela de campus –anglosajona en su origen, pero universal en la actualidad, en la que el modelo de campus norteamericano, sin vida pero con miles de zonas verdes, parece imponerse por todo el mundo– se ha constituido como uno de los subgéneros narrativos más prolíficos de las últimas décadas. Satíricas y mordaces, estas novelas sitúan sus tramas en espacios universitarios, siendo las rencillas y envidias de los docentes –fieles cumplidores de esa ley de la competencia académica de “publicar o morir”– las protagonistas de muchos de sus argumentos. La tensión entre los a priori civilizados miembros del claustro llega en ocasiona a extremos de inusitada violencia y crueldad, e incluso al asesinato –hasta ahora, y que sepamos, sólo en la ficción–.
Javier García Rodríguez, profesor de Teoría de la Literatura de la Universidad de Valladolid, ha analizado durante la jornada de esta tarde las conexiones de diversas novelas de campus con el género policiaco. Centrándose en los casos de Carol Shields, Batya Gur o Amanda Cross –pseudónimo de Carolyn Huilbrun, profesora de Humanidades de la Universidad de Columbia y activa feminista que se suicidió hace algunos años–, García Rodríguez ha esbozado una pequeña teoría sobre lo que él mismo ha denominado “novelas de teóricos criminales”. Plagadas de referencias teóricas y guiños metaficcionales, las novelas de campus de temática criminal no sólo suponen una voraz crítica contra el sistema educativo y los vicios que genera, sino también un ataque, plenamente posmoderno, contra todo lo establecido. De lo que hay, y mucho, en los ambientes académicos.
El congreso, punto de reencuentros
Escrito en Mayo 10, 2007
Archivado en Noticias

El Congreso de Novela y Cine Negro se está convirtiendo en una cita de reencuentros entre algunos de los “pesos pesados” del género. George Tyras y Juan Madrid volvieron a verse en Salamanca después de unos cuantos años. En días pasados, Carles Quílez y Enrique Urbizu volvieron a hablar de su viejo proyecto cinematográfico conjunto, la adaptación de la novela Asalto a la Virreina. Pepe Colubi incluso tuvo la oportunidad de recordar sus años de estudiante cuando vio a su profesora de literatura americana, Esther Álvarez López. Quién sabe si el congreso servirá para propiciar nuevos proyectos.
Juan Madrid, la buena memoria
Escrito en Mayo 10, 2007
Archivado en Narrativa
“La literatura me libró de la delincuencia”. Es una de las muchas frases que ha dejado el escritor Juan Madrid en su charla de esta mañana. Su elocuencia es tan directa como los golpes que lanzaba cuando era un boxeador que todavía no había descubierto que necesitaba gafas. Y como su escritura. Madrid, uno de los históricos del género en España y que está a punto de publicar una nueva novela en Ediciones B, ha planteado su ponencia como un ejercicio de memoria: de su infancia, del despertar del deseo de leer y contar historias, de sus tiempos de estudiante en la Universidad de Salamanca, de su etapa de periodista…
Cuenta Juan Madrid que buena parte de la culpa de su oficio viene dada por no haber ido al colegio. Su madre era quien le daba clases ante la ausencia de su padre, encarcelado por los fascistas tras la guerra civil. La influencia familiar también se provenía de su tía-abuela, una mujer enamorada de un bandolero que a Madrid le recordaba en las fotos al ejército de Pancho Villa. Las historias que le contaba sacudieron su fantasía, igual que un narrador de sucesos ciego al que se dedicaba a seguir por las calles. Sus primeras incursiones literarias son anotaciones a El rey de la pradera, de Salgari, donde él se convertía en el héroe.
Con unos orígenes que le sitúan entre los perdedores de la guerra, Madrid se afilia al partido comunista. Esta condición le relegó a la sección de sucesos cuando comenzó a trabajar como periodista. Dice que fue el mejor regalo que le pudieron hacer. Conocía la calle, el argot y en una búsqueda para fraguar su estilo literario propio encuentra a Baroja y también el Cosecha Roja, de Hammett. “Me cabreaba que en las novelas todos los personajes hablaban igual. Yo quería escribir sobre la gente, la pobre gente, los peatones de la historia”. Enfocó sus reportajes como cuentos, alejados del estilo del periodismo ortodoxo. Desde Cambio 16, una revista histórica de la Transición, tuvo acceso a una información de cómo se gestaban los cambios políticos y sociales. La información que no pudo contrastar lo suficiente como para ser publicada pasó a convertirse en los temas de sus novelas. “Aprendí que los dueños de la hacienda, del caballo y de la pistola son también los dueños de las palabras. Quería, por lo menos, arrebatarle un trozo de esas palabras”.
Su aproximación al género nace como molde sobre el que relatar las tensiones de la sociedad del momento, utilizando las convenciones de la novela de detectives al estilo Hammett sobre las que aplicar el resultado de su memoria “Escribí novelas que me hubiera gustado leer. Sigo trabajando, soy un escritor compulsivo. Sin memoria no hay futuro”.
George Tyras, tras la huella de Manuel Vázquez Montalbán
Escrito en Mayo 10, 2007
Archivado en Narrativa
La mejor manera de conocer la trayectoria personal y literaria de Manuel Vázquez Montalbán (1939-2003) es, sin duda, acercarse a su prolífica obra. Quizá la segunda mejor manera sea escuchar a George Tyras, catedrático del Departamento de Español de la Universidad de Grenoble III. Su obra Geometrías de la memoria es una herramienta imprescindible para llegar al fondo del espíritu del gran referente de la novela negra española. Tyras ha intervenido esta mañana en el congreso con una ponencia que conjugó lo científico y lo emotivo. En ella ha analizado la trayectoria y las etapas creativas de su obra y ha indagado en los matices que se esconden tras ella. Advirtamos que sobre su obra literaria, ya que Vázquez Montalbán abarcó territorios como la poesía, el ensayo, el artículo periodístico e incluso el libro gastronómico.
Tyras sitúa su primera etapa entre los años sesenta y principios de los setenta, el denominado “período subnormal”, definido así por su autor y caracterizado por la ausencia de la escritura novelística y por un posicionamiento experimental, tratando de evitar que el escritor se convierta en un reproductor más del sistema y no en un crítico. En esta época aparece por primera vez el personaje de Carvalho en Yo maté a Kennedy, tomando el papel de un guardaespaldas gallego que asesina al presidente americano. Vemos ya la clásica ambigüedad del personaje y la noción de que, además del responsable material o visible, detrás de cada crimen hay otro responsable de carácter estructural.
Tatuaje es la primera novela de la serie de Carvalho como tal. Tyras ha señalado la intención de hacer una “novela crónica”, tomando como modelo las convenciones del género policiaco. Los mares del sur (1979), quizá la mejor de la ampia serie (23 títulos), tomaba ya como tema la especulación inmobiliaria y cierra la llamada “trilogía de la transición”. De ahí hacia el final, Carvalho va envejeciendo, la sociedad cambia y su postura aséptica y ambigüa va desembocando en una sensación de impotencia, las novelas van dejando de lado la trama de investigación e incluso el personaje se convierte en asesino, una vez más, en El hombre de mi vida.
La tercera etapa creativa de Montalbán –son etapas no cronológicas, permeables unas con otras– sería la de la “novela de la memoria”, campo en el que se centran ahora las investigaciones de George Tyras. Galindez o El estrangulador son dos de sus grandes ejemplos. La idea sería: la realidad es ambigüa y compleja, por lo que su comprensión no puede ser inmediata. En El estrangulador hace un análisis implacable y condenatorio de la sociedad y la cultura posmoderna y constata que los principios básicos de una mejora del mundo van quedando en el olvido.
Tyras ha desgranado de una manera precisa y rigurosa toda esta valiosa trayectoria. El mejor resultado sería, sin duda, haber despertado el deseo de conocerla o reencontrarse con ella una vez más.
Cambio de última hora
Escrito en Mayo 9, 2007
Archivado en Noticias
El escritor cubano Amir Valle, cuya ponencia estaba prevista para mañana a las nueve y media de la mañana, no estará en el congreso. Lamentamos las molestias que pueda causar este cambio, producido por causas ajenas a la organización. La urgencia con la que nos ha sido comunicada esta baja, ha hecho imposible sustituir su intervención. Así, la sesión de la mañana comenzará a las diez y media. El resto del programa se desarrollará con normalidad.
Autopsia al asesino
Escrito en Mayo 9, 2007
Archivado en Cine, Narrativa
La jornada de la tarde ha estado centrada en la ponencia de Miguel Orós, médico forense y profesor de la Escuela Judicial de Barcelona. Orós tiene a sus espaldas años de ejercicio dentro de esta disciplina, que pretende ayudar a esclarecer todos los detalles de un suceso, y que cada vez cobra mayor importancia en la investigación. En una documentada conferencia, Orós ha repasado la relación con la literatura y los orígenes históricos de la medicina forense y la criminología, situando en el siglo XVIII el momento decisivo para su desarrollo. Los cambios de mentalidad social asociados a la democracia y los avances científicos han permitido pyrogresar a una velocidad de vértigo hasta el día de hoy. Un ejemplo: en el año 80, hacía falta un gramo de cualquier sustancia encontrada en un cadáver o en la escena del crimen para determinar su naturaleza. Ahora, basta con la diezmilonésima parte. Aunque el ejercicio de esta ciencia ha crecido en popularidad gracias a series como C.S.I., Orós ha subrayado que su práctica tiene mucho más que ver con el sentido común que con los alardes tecnológicos televisivos.
Una vuelta por el mundo… del crimen
Escrito en Mayo 9, 2007
Archivado en Narrativa
La novela negra no se detiene y ningún territorio le parece ajeno. El librero Paco Camarasa, especialista en género negro, ha trazado, en la última ponencia de la mañana, un recorrido geográfico con la literatura negra como vehículo. En Estados Unidos ha destacado la presencia de Thomas Harris y los best-sellers de John Grisham como los más destacados en ventas dentro del amplio mercado del thriller. Más reflexiva y con mayor carga de denuncia social se presenta la actualidad del género en Europa: desde la exhaustiva producción del giallo italiano –con autores como Carlo Lucarelli o Massimo Carlotto, sin olvidar a clásicos como Donna Leon–, a los consolidados escritores franceses –Fred Vargas, Dominique Manotti–.
Camarasa ha destacado también la excelente salud del “neopolicial” latinoamericano. Una muestra de ello es la llegada un joven talento mexicano asentado en Salamanca, Joaquín Guerrero-Casasola, reciente ganador por Ley Garrote del Premio LH Confidencial concedido por el Ayuntamiento de L’Hospitalet y publicado por la editorial Roca. En España, la actualidad pasa por novelas como Ojos de Agua, de Domingo Villar, que llega a su quinta edición; Lluis Gutiérrez con Música para los muertos, ambientada en el Nueva York de los años treinta y publicada por Tropismos. Otros autores con nuevos libros son Andreu Martín, José María Guelbenzu y Francisco González Ledesma, que vuelve a utilizar seudónimo como en su época de Silver Kane.
Finalmente, Camarasa ha expresado la necesidad de reforzar la difusión del género con la creación de festivales y congresos, y, en el plano puramente literario, el deseo de que la narrativa criminal española refleje con mayor fidelidad los aspectos clave de la sociedad contemporánea.
Empezando a ver el rostro
Escrito en Mayo 9, 2007
Archivado en Cine, Narrativa
Sin problemas con los vuelos ni incidentes de última hora, la segunda jornada del Congreso ha contado con la presencia de Emilio Frechilla y Esther Álvarez, de la Universidad de Oviedo, quienes se han ocupado durante las dos primeras horas de la mañana de analizar diferentes manifestaciones artísticas de la figura del criminal. Se ha comenzado a ver, pues, el rostro del asesino y, de paso, el de la asesina, que no siempre coinciden.
Frechilla se ha centrado en la figura de los “serial killer”, o, como él los ha denominado, “los adictos al asesinato, esas gentes que no pueden ni quieren dejar de matar”. Profesor de Teoría de la Literatura, el primer conferenciante de la mañana ha desarrollado un riguroso análisis narratológico de las obras protagonizadas por asesinos en serie. Una investigación filosófica, El silencio de los corderos, Yo mato, El coleccionista de huesos o La falsa pista son algunas de las novelas de las que se ha hablado en su charla. Tildadas de best-sellers alimenticios por buena parte de la crítica, para Frechilla estas obras tienen la virtud de presentar “lo sencillo de forma compleja para poder entretener y mantener la atención del lector”, algo no tan fácil como se suele suponer.
Su colega de Universidad, por su parte, ha disertado sobre las mujeres asesinas, cuya presencia en la sociedad, y por extensión en la literatura y en el cine, ha provocado, según sus palabras, “una ansiedad social de enorme importancia al suponer una excepción en el régimen patriarcal que ha dominado siempre el mundo”. Hablando de prototipos como el “ángel del hogar” o la “viuda negra” y de mitos como la “vagina dentada” o la “mujer castradora”, Álvarez ha conseguido acongojar a todo el personal masculino de la sala. Su charla, aderezada con materiales audiovisuales obtenidos de algunas cintas clásicas del género, como El cartero siempre llama dos veces o El cuarto hombre ha servido para acabar con todos esos prejuicios que acostumbran a limitar el papel de la mujer en el género negro al rol de víctima o de encantadora abuelita sirviendo arsénico en tazas de té. Más allá de la pérfida “femme fatale”, la mujer mata, y mucho, en la novela negra actual. Novelas como La quinta mujer, de Henning Mankell, al que hoy se ha citado mucho, y bien, en el Congreso, o La juez y el asesino, de Alessandro Perissinotto, dan buena muestra de ello.
Carles Quílez, género y periodismo
Escrito en Mayo 9, 2007
Archivado en Narrativa
Carles Quílez es un tipo enérgico que trabaja en la redacción de sucesos e investigación en la Cadena Ser de Barcelona. Ayer estaba pendiente del móvil porque está rondando “algo gordo”. Él es una clara muestra de cómo la ficción y la realidad se entremezclan y retroalimentan. Decía antes Enrique Urbizu que con abrir el periódico cada día hay material para varias películas. Quílez se maneja bien entre la realidad, estudia la historia del crimen y presentó además documentales con entrevistas a gente que se ha situado al margen de la ley, como dos atracadores de bancos y su teoría del “quitamonos”: cuando no encontraban alguna sucursal mejor, recurrían a la que estaba al lado de su casa, en su mismo barrio, para conseguir algo de dinero para droga. Pueden escucharle en la Cadena Ser un día a la semana con Carles Francino en “Hoy por hoy” repasando historias criminales. Una inmersión en la realidad después de la ficción, algo que también cultiva escribiendo junto con Andreu Martín novelas como Asalto a la Virreina.
Pepe Colubi y el policiaco serial
Escrito en Mayo 9, 2007
Archivado en Cine
Los grandes iconos audiovisuales del género negro se han formado en el cine, gracias a una afortunada coincidencia de talentos literarios y cinematográficos: Raymond Chandler trabajando con Billy Wilder en el guión de Perdición, Bogart encarnando a Phillipe Marlowe (se podría hacer una encuesta preguntando como nos imaginamos visualmente a Marlowe). Pero quienes nos han acompañado más intensamente han sido los policías de la tele, esos que episodio tras episodio resuelven crímenes, conviven y se convierten en uno más de la familia. Para hablar de esta ingente cantidad de policíaco suelto por nuestras pantallas, nadie mejor que Pepe Colubi, un tipo que creció viendo la televisión como si le fuera la vida en ello. Colubi demostró el estilo que le ha convertido en uno de los críticos de televisión más deseado por todo tipo de medios: afronta la crítica de la cultura popular con una mezcla de sentido del humor y rigor. Ayer hizo un repaso cronológico por las series con asunto policíaco, un cajón donde puede entrar desde el pesado de Colombo y su gabardina con lamparones hasta aquellos “violentos” Hombres de Harrison y una pléyade de detectives, abogados, policías y demás mundillo que quzá hayan marcado para siempre nuestra mirada sobre el trabajo policial. En España los resultados no parecen demasiado boyantes desde el punto de vista creativo, pero ahí se mantienen con mayor o mayor fortuna en la parrilla.
Enrique Urbizu, contra la violencia epidérmica
Escrito en Mayo 9, 2007
Archivado en Cine

La jornada de tarde comenzó con la presencia de Enrique Urbizu, cuyas dos películas más recientes, La caja 507 y La vida mancha, son todo un ejemplo de cómo hacer cine negro en España sin recurrir a tópicos importados. Estuvo Urbizu contundente y claro en sus opiniones en una ponencia con el sugerente título de “Delito, violencia y puesta en escena”. El cine negro es para él una herramienta para explorar la sociedad, para descubrir lo que rodea a ese fallo del sistema que podemos llamar delito. Quizá La caja 507 quede para siempre como la película –la única– que se atrevió con una historia en la que la corrupción urbanística y las mafias se alían para esquilmar la costa mediterránea. O algún otro sitio más. Una reacción contra la cultura del pelotazo y la recalificación salvaje. Dice Urbizu que le dicenn sus productores que, seguramente, esta película”, hoy no se podría ya hacer: demasiado dura, demasiado verdadera.
Parece que el público masivo prefiere otro tipo de cine que Urbizu no considera dentro del género negro: el de la violencia epidérmica, orientales en traje y con katana ejecutando complejas coreografías aderezadas con sangre de pega. La “tarantinización lo llama él. La hipervisibilidad al servicio de la nada argumental, donde no hay historia que contar ni conflicto entre los personajes: Miami Vice, Kill Bill o Pulp Fiction fueron objeto de sus irónicas puyas.
La presencia de Urbizu dio mucho más de sí. Trazó una columna vertebral de sus directores “negros” favoritos, buscando siempre a los heterodoxos, a los que preferían poner las tripas que apostar por el lado más esteticista: Raoul Walls, Sam Fuller.., Descubrió la negritud que se encierra en las películas mudas de Fritz Lang y habló sobre la falta de tradición del cine negro en España: “Aquí un señor con gabardina no es Phillip Marlowe, es un dependiente de El Corte Inglés que acaba de salir del trabajo”. Sus influencias a la hora de plantearse las películas están, sin embargo, más cercanas a la literatura que al propio cine. Y dio dos nombres, Jim Thompson y Chester Himes. Con eso está dicho todo.
Mañana de incidencias
Escrito en Mayo 9, 2007
Archivado en Noticias
El diario del Congreso de Novela y Cine Negro nació con la idea de ser precisamente eso, un diario. Y ya nos hemos saltando un día, aunque no ha sido a la ligera. Después de comprobar cómo un avión averiado dejaba en Barcelona a tres de nuestros ponentes, hubo pequeños retoques en la primera jornada. Comenzó el día la profesora de la Universidad de Zaragoza Rosa Pellicer, especialista en literatura latinoamericana, con una charla sobre las voces del crimen en el género policíaco argentino. Algo que tiene mucho que ver con lo político, la represión, los desaparecidos… Ana, una amiga argentina que asiste al congreso, recomienda vivamente la última novela de su compatriota Raúl Argemí, Siempre la misma música, en el que el ambiente delictivo de arrabal se junta con una trama política donde, a modo de tragedia clásica, todos tienen que perder.
La jornada de mañana se completó con la películoa La caja 507, que arrancó aplausos. Y es que es buena, buena. Juan Antonio Pérez Millán, coordinador de la Filmoteca de Castilla y León, hizo un recorrido por el cine negro basándose en las películas que se van a proyectar durante el congreso. Y así, nos citamos para la tarde, una tarde condensada e intensa que recogió a los ponentes que se habían quedado en Barcelona y que llegaron tras completar un viaje por escalas. Esperamos que hoy sea un días más tranquilo.








