Novela negra, en la frontera de lo real

11-abril-2011
Sin categoría- VII Edición

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Annalisa Mirizio, Jesús Ángel González, Bernd G. Bauske y Jafet Israel Lara

La mesa sobre cuestiones teóricas e históricas del género ha deparado un muy interesante debate sobre el concepto de realidad en la literatura policial. Jesús Ángel González, de la Universidad de Cantabria, analiza las novelas de Dashiell Hammett -proclamado por Raymond Chandler como el primero que “sacó el asesinato del jarrón veneciano y lo dejó caer en el callejón”- y cuestiona el estatuto de Hammett como escritor realista, aportando los recursos estilísticos simbólicos de sus más célebres novelas como pruebas. Annalisa Mirizio, de la Universitat de Barcelona, basa su intervención en el texto teórico de S. Krakauer, La novela policial. Un tratado filosófico. Por un lado, la narrativa criminal funciona como un espejo deformante de la sociedad y, por otro, como inscripción del afán del pensamiento humano por comprender lo real. Bernd G. Bauske, de la Universidad de Maguncia, establece un contacto directo entre el contenido de los libros y el diseño de sus portadas, y expone cómo estas pueden crear falsas expectivas al lector y traicionar su literatura, centrándose en el caso del autor francés Jean-Claude Izzo. Jafet Israel Lara, de la Universidad de Sevilla, ha relizado un repaso por los momentos fundamentales de la ruptura que propició el paso de la novela policiaca o de enigma a la literatura negra.

Jesús Ángel González (Universidad de Cantabria) propone el realismo en las novelas de Hammett como algo cuestionable. Nos convence de ello exponiendo las diferentes metáforas surgidas en las obras más remarcables del autor. Así pues, las alucinaciones que aparecen en «Cosecha Roja», representan percepciones de la realidad (parte del enigma), al igual que el autor está continuamente dándonos pistas sobre la personalidad del detective. Todo ello hace que, a menudo, «oigamos» la voz del propio Hammet dentro de la novela. «El halcón maltés» y «La llave de cristal» también son objeto de su estidio, obras en las cuales se desglosan tres funciones con las que nos es posible descifrar las distintas metáforas: la función accional, la función explicativa y la función temática. Son éstas las que llevan, siempre, a la solución vital. Termina la comunicación nombrando lo que es «la actitud del héroe ‘hard-boiled’ hacia las mujeres», pues en cada novela esta actitud cambia: de una actitud reacia hacia las mujeres a la posibilidad de un compromiso.

Pasamos a la segunda comunicación, en la cual Bernd. G. Bauske, de la Universidad de Maguncia, nos habla acerca de las cubiertas de las novelas y cómo influyen al lector. Comenta el recorrido histórico del género negro y el análisis paratextual del género antes de pasar a analizar las cubiertas de las novelas de género negro, en concreto las de Jean-Claude Izzo y en cómo éstas fueron distribuidas. Cuenta Bauske, que muchas de las cubiertas de las novelas del género negro generan algunos prejuicios en el lector, pues una cubierta equivocada o que poco tiene que ver con el género, puede ocasionar falsas expectativas. Llega a la conclusión de que las cubiertas de Jean-Claude Izzo pierden sus señas de identidad, pues no podemos clasificarlos ni en algo Mediterráneo ni negro.

La tercera comunicación de la primera sesión de la mañana, nos la da Annalisa Marizio de la Universidad de Barcelona. Nos acerca a lo que es la novela policial según S. Kracauer. Explica como pasa el género negro pasa de ser un género pastiche a un género literario, esto ocurre al plantearnos usar los rasgos estilísticos de la novela cómo modo de observar la realidad. Así, la novela policíaca se puede decir que es usada como «espejo de la realidad», pues existe una necesidad de coherencia frustrada de la realidad, lo que hace que la novela policíaca pueda compararse con el éxito que tuvo el folletín del s.XVIII. Por lo tanto, gracias a esa relación que se le hace a la novela con la realidad, se consigue un «revival» del género, que hace que la novela, que se había estancado y había perdido lo que es la trama en sí, la recupere gracias a la novela negra.

Llegamos a la última comunicación de esta primera sesión, llevada a cabo por Jafet Israel Lara (Universidad de Sevilla). Nos expone el hecho de que al hablar de novela negra, se citen en primer lugar nombres como Agatha Christie o Sir Arthur Conan Doyle cuando el género de novela negro en sí no existía durante la época fructífera de ambos autores. Presenta la novela negra como una rama de la novela policíaca, la cual, según Lara, es «sumamente compleja». Lee citas de diversos documentos y habla de los cuatro elementos básicos de la novela negra: el crimen, la investigación, el fin de la investigación y la resolución. La primera etapa de la novela negra será la novela enigma, que al contrario de lo que será el denominado realismo «noir», se basa en asesinatos no sangrientos, espacios cerrados y en el crimen como juego. No nos olvidemos de un apunte importante: los investigadores no son policíacos. La ruptura de lo que es la novela enigma la produce el antes citado realismo «noir», pues después de que se importen diferentes novelas enigma británicas a EE.UU, los norteamericanos integrarán nuevos elementos, de acorde con la realidad que están viviendo, creando así una nueva rama del género.

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