Mucha policía, mucha diversión

8-mayo-2019
Noticias- XV Edición

Compartir

Se suele resaltar la dimensión social del género negro, y es cierto que en las novelas, películas, series de televisión y novelas gráficas acostumbra a existir una voluntad de reflexión, así como de cuestionamiento crítico, sobre el contexto circundante. Intentando ir un poco más allá en esa vinculación con el mundo que nos rodea, una de los objetivos que desde sus inicios se ha propuesta el Congreso ha sido el de intentar trascender los límites del ámbito académico para relacionar la ficción criminal con la realidad. De hecho, entre los invitados que han venido participando durante estos años ha habido, además de profesores y creadores, detectives privados, forenses, jueces, directores de cárceles e incluso delincuentes rehabilitados. Siguiendo con esa tónica, hoy hemos recibido en el Congreso a Luis J. Esteban Lezáun, Comisario Jefe del Cuerpo Nacional de Policía de Salamanca.

Desde su ingreso en la institución policial en 1995, nuestro invitado ha desarrollado una intensa carrera que le ha llevado a participar en un sinfín de operaciones arriesgadas, incluyendo la detención de terroristas, enfrentamientos con delincuentes armados, localización de arsenales de explosivos, persecuciones a fugitivos a gran velocidad, etc., lo que permite analizar desde un punto de vista privilegiado las relaciones que se establecen entre la realidad y su representación ficcional, deformada muchas veces por falta de información, uso de tópicos o ideas prejuiciosas, así como las diferencias que hay entre lo que el público piensa qué es un policía por su reflejo en las manifestaciones culturales y lo que es en realidad. Tal y como ha puesto de manifiesto en su charla, las carreras, los momentos de tensión o los tiroteos no dejan de ser momentos excepcionales en una actividad profesional que, como tantas otras, tiene mucho de rutinario, y en la que en innumerables ocasiones el papeleo y los trámites administrativos se imponen al trabajo de campo. “La realidad es más gris, menos épica”, ha señalado, lo que provoca que cada vez que alguien ajeno al trabajo policial acude a una comisaría termine viéndose decepcionado por lo que ve. Los propios policías sufren esa desilusión cuando se dan cuenta de que, a lo largo de su carrera, solo tienen “alrededor de ocho oportunidades de ser héroe a lo largo de su vida”, cuando en una película “hay tres oportunidades en tres escenas”. Según Lezáun, de hecho, la de policía es una profesión que tiene algo de infantil: “cuando le preguntas a un niño qué quiere ser de mayor, suele decir que policía; nunca dice que notario o administrativo, puesto que los policías siguen añorando esos momentos de acción, de jaleo”, con los que soñaban de pequeños. Él mismo ha reconocido ser en la actualidad más un “gestor de recuerdos” encargado de tramitar presupuestos, flotas de vehículos o recursos humanos que un policía de acción.

Casi todo es diferente entre la realidad y la ficción, según Lezáun. En su charla, ha ido desarrollando, casi a modo de decálogo, los principales aspectos que las distinguen. Entre otros, ha señalado cómo en la literatura y el cine hay una recurrencia al estereotipo que no se da en la realidad. “En la vida real los malos descansan, nadie es malo veinticuatro horas al día”, ha anotado, al tiempo que ha incidido en que los delincuentes no suelen identificarse con la pérfida imagen que de ellos se da en la ficción, sino que acostumbran a ser tipos con sus luces y sus sombras, a veces tipos anodinos totalmente alejados del prototipo de paradigma del mal. También ha subrayado cómo los ritmos en la realidad son mucho más lentos y monótonos que lo que suelen mostrar las novelas, películas o series: “Habitualmente, en una vigilancia no pasa nada… Puedes tener que esperar días, incluso semanas, a que suceda algo interesante en la investigación, mientras que en la literatura o en el cine hay continuos giros y cambios que hacen que continuamente estén ocurriendo cosas”.

El comisario ha relatado cómo en una ocasión participó en un asalto en el que el delincuente al que se buscaba se tiró de un tercer piso al ver irrumpir en su casa a los policías. Aunque suene inverosímil, cayó de pie, sin daños, y pudo salir corriendo hasta que fue detenido. “Pones eso en una novela y no se lo cree nadie”, ha señalado, poniendo de manifiesto cómo a veces la realidad supera a la ficción. Y es que ficción y realidad interaccionan de tal forma que no solo la primera marca las expectativas que los lectores y los espectadores tienen de la segunda, sino que hay incluso ocasiones en que los propios estereotipos de las novelas, las películas o las series condicionan lo que sucede en el mundo real. Lezáun ha reflexionado sobre este asunto, preguntándose si el tradicional interrogatorio de “poli bueno” y “poli malo” aparece en los libros y las películas como reflejo de la realidad o si los propios policías han ido aplicándolo por haberlo visto o leído.

La comparación que Luis J. Esteban Lezáun ha realizado entre su trabajo y la imagen que se da de él en el género ha sido posible gracias a su experiencia y a su conocimiento de la literatura y el cine negro, puesto que nuestro conferenciante tiene también producción narrativa en su haber. Gracias a la publicación de obras como El inspector que ordeñaba las vacas, La vida contra las cuerdas o El río guardó silencio, Lezaún ha logrado inscribirse en la tradición de “escritores-policías” –representada en la literatura española por figuras como Tomás Salvador o, más recientemente, Marc Pastor, Eduard Pascual o Alejandro M. Gallo– y convertirse en un rostro conocido para el gran público, algo a lo que también ha contribuido su exitoso paso como concursante por el popular Pasapalabra. Su experiencia en el concurso ha sido fuente de algunas anécdotas en el desarrollo de su profesión, tal y como ha relatado cuando ha contado cómo una acción estuvo a punto de irse al traste porque un camarero le reconoció en una operación de seguimiento.

En el turno de preguntas, ante un interesadísimo auditorio, Lezáun ha seguido abordando el asunto de los tópicos y la realidad comentado temas como la seguridad nacional –“España es uno de los países del mundo más seguros”, ha manifestado, defendiendo con datos algunos de los más manejados tópicos sobre la cuestión–, las desapariciones –“se trabaja con muy buenos protocolos para evitarlas y no es cierto que tenga que pasar un tiempo determinado para comenzar a buscar a una persona, todo depende del contexto y de la evaluación del caso que se haga en la policía”– o del crimen organizado –“a veces en los medios parece que todo es crimen organizado y no es así: a veces lo que se presenta como una mafia de inmigrantes no son más que dos malvados sin escrúpulos y con una lancha motora”–. Además, ha manifestado su gusto por escritores contemporáneos que reflejan con verismo el trabajo policial, como Pierre Lemaître o Lorenzo Silva, además de haber manifestado que los policías son “malos lectores y espectadores de género negro negro”, no porque no lo lean o vean –“en la policía se lee mucho”, ha matizado, explicando cómo la institución es en la actualidad un cuerpo integrado por agentes cultos y formados, no como sucedía hace décadas–, sino por su conocimiento de la realidad criminal. “Cuando veo en una película que alguien hace diez o doce disparos con un revólver –ha expuesto Lezáun–, me pongo enfermo y dejo de verla al instante, porque un revólver, como mucho, solo puede tener ocho balas en el cargador”.

Universidad de Salamanca
Salamanca, Ciudad de Cultura
Letras Corsarias
Facultad de derecho
Renfe
Avanza
Asociación de Novela y Cine Negro
Facultad de Filología de la USAL
Plaza de Anaya, s/n
37008 Salamanca
prensacongreso@gmail.com
Diseño de logotipo, carteles e imagen corporativa del Congreso:
Christian Martino Bennasar
Diseño de web:
David Boyero