Los seis pioneros de Fuentes

2-mayo-2017
Noticias- XIII Edición

Compartir

Buscar el origen del universo del género negro antes de la gran explosión. Remontarnos a un tiempo anterior a las primeras novelas policiacas fijadas en el canon, hurgar en los precedentes, en aquellas huellas que casi sin saberlo anticiparon su nacimiento. Dibujar una historia literaria alternativa o, dicho de otro modo, una embriagadora prehistoria de la ficción criminal. El escritor extremeño Eugenio Fuentes (Montehermoso, 1958) ha ofrecido esta tarde una conferencia plenaria en el marco del XIII Congreso de Novela y Cine Negro sobre los pioneros de un género que se ha trascendido a sí mismo desde un origen tan mudable como sorprendente.

Autor de referencia con obras como El interior del bosque (1999) Contrarreloj (2009), Fuentes ha comenzado señalando los ingredientes básicos de una novela negra y policiaca, tal y como los fijó en su ensayo Literatura del dolor, poética de la bondad (2013). Para el escritor, resulta imprescindible la presencia «del enigma y del dolor», así como una investigación que se traduce en el misterio y el suspense, todos ellos elementos presentes en numerosas novelas antes de la fijación del género propiamente dicho a finales del XIX de la mano de Poe y Conan Doyle. Para delimitar la búsqueda de los pioneros del policial, Eugenio Fuentes se ha centrado en seis novelas decimonónicas sobre las que ha armado su exposición.

De Las aventuras de Caleb Williams (1794), obra del inglés William Godwin, el novelista cacereño ha destacado la crítica del sistema legal imperante en aquella época al amparo de las ideas anarquistas que defendía su autor. También apuntó que esta novela fue la primera en «narrar los pasos de un fugitivo y descubrir que las soluciones de los males son siempre individuales». En cuanto a Un asunto tenebroso (1841), de Balzac, ha puesto de relieve la existencia de «persecuciones, disparos, secuestros y la importancia del dinero» en un libro que presentó la primera pareja de policías de la historia de la literatura.

El novelista español ha seguido con Una extraña confesión (1884), obra de juventud de Chéjov que, en contra de lo que después sería definitorio en el estilo del escritor ruso, está enfocada en una trama construida alrededor de un asesinato. Para Fuentes esta novela, además de incorporar una femme fatale, también permite comprender cómo la «pura penetración psicológica» puede formar parte de la ficción criminal. Por su parte, del libro El clavo (1853), de Pedro Antonio de Alarcón, el padre del detective Ricardo Cupido ha señalado que si bien no se puede considerar una novela policiaca, sí que aborda aspectos como «la presencia de un objeto que descubre un crimen o el hecho de que un personaje no es nunca quien dice ser», algo que Fuentes ha reconocido que está presente en muchas de sus obras.

Sobre Crimen y castigo (1866), libro de Dostoyevski que «muchas veces se cita como novela policial sin ser tan leída como citada», el conferenciante ha insistido en que la trama policiaca es sin duda el eje de la narración», si bien no tiene elementos propios del género como la objetividad del investigador o las inagotables ambigüedades en los motivos del asesino. Por último, Eugenio Fuentes ha hablado de un libro poco conocido de Valle-Inclán, La cara de Dios (1900), novela folletinesca y policiaca donde no faltan el robo de una joya, un desfalco, un chantaje o un enigma.

Presentados todos estos pioneros, expuesta su mayor o menor cercanía con la novela negra tal y como la entendemos hoy en día, el escritor extremeño ha afirmado que, aunque «la novela policiaca se codifica como género a finales del XIX, sus rasgos ya estaban dispersos en novelas de todo tipo». Según Fuentes, lo que hará la novela negra será «relacionar estos temas y ponerlos al servicio de una trama que genera misterio, donde la muerte y el delito se enmarañan dando lugar al enigma». Al mismo tiempo, como contrapartida, en busca del éxito y de un gran número de lectores, la novela policiaca desdeñaría por aquel entonces sus aspectos más literarios, como la profundidad psicológica o las detalladas descripciones.

En la actualidad, sostiene el escritor, se está cerrando el círculo con el regreso al «mestizaje de los géneros», empleándose la novela negra como «fuente de técnicas y recursos», así como motivo de indagación estética y ontológica. La ficción criminal del XXI, de este modo, permite que «la buena literatura aparezca bajo cualquier apariencia, también bajo los oscuros ropajes de la novela negra». Eugenio Fuentes, padre de Ricardo Cupido y factótum de la ciudad de Breda, ha concluido su conferencia con la necesidad de que la novela negra, frente a aquellos que solo ven en ella una novela de denuncia social, vuelva «a su esencia, al enigma», a ese lugar del origen donde los elementos puramente literarios conviven con la fascinación del misterio.

Universidad de Salamanca
Salamanca, Ciudad de Cultura
Letras Corsarias
Facultad de derecho
Renfe
Avanza
Asociación de Novela y Cine Negro
Facultad de Filología de la USAL
Plaza de Anaya, s/n
37008 Salamanca
prensacongreso@gmail.com
Diseño de logotipo, carteles e imagen corporativa del Congreso:
Christian Martino Bennasar
Diseño de web:
David Boyero