Lo que no se vio de la Expo

9-mayo-2014
Sin categoría- X Edición

Compartir

Ya lo dice el profesor y teórico cinematográfico José Luis Sánchez Noriega que el cine negro saca a relucir aquello que la sociedad quiere ocultar. Siguiendo esta máxima, el director de cine sevillano Alberto Rodríguez decidió llevar al cine una parte de esa historia que la ciudad sevillana quiso ocultar: la de un grupo de policías cuya misión era limpiar las calles de drogadicción. Pero la misión se les fue de las manos y acabaron convirtiéndose en los malos de esta historia. Y ahí os donde radica, según el director, la complejidad de la historia: en conseguir identificar al espectador con este grupo de policías que no son nada buenos. De hecho, aquellos que hayan visto su película recordaran la secuencia en la que los policías entran en las 3.000 viviendas –famosa barriada de la capital hispalense muy conocida por ser el centro de venta de droga y por los numerosos altercados que en ella se suceden- y son perseguidos por los delincuentes que en ella viven. No saber en qué lado situarse, a quién salvar, si a los policías o a las delincuentes nos sitúa en una de las tesituras más características del mejor género negro: la ambigüedad moral. Construir estos personajes fue un proceso sumamente complejo, inspirados en los miembros de un famoso grupo de policías y en los actos que cometieron. El proceso de gestación de este proyecto estuvo basado en los sumarios de este caso, que llegaron a las manos de Alberto Rodríguez.

Pero son los personajes los que brillan por encima de la historia de Alberto Rodríguez, tal y como él mismo ha reconocido. Unos personajes turbios, que aunque ganan, terminan perdiendo. Los dos personajes protagonistas, interpretados por Antonio de la Torre y Mario Casas, realizan en la película el viaje de su vida. “Uno viene de la luz, el interpretado por Mario, y otro de la sombra, el de Antonio, pero al final acaban donde estaba el otro, en la sombra y la luz, que se refleja en el plano final, en el que se ven sus reflejos en un espejo”.  Grupo 7 es “una película en el que la cámara se libera, muy libre, pero a la vez muy contenida. Donde no hay violencia gratuita, ya que es una violencia que se ejerció en Sevilla por este grupo de policías”.

Como si las tramas, personajes y diálogos de los libros de Juan Madrid nos acompañaran durante la historia, la película Grupo 7 respira de esas novelas que vinieron a demostrar que en España se podía hacer género negro. Un género que vive en las pantallas cinematográficas una segunda juventud gracias a directores que, como Alberto Rodríguez, sin quererlo, han filmado una de las películas más negras de nuestra filmografía.

Universidad de Salamanca
Salamanca, Ciudad de Cultura
Letras Corsarias
Facultad de derecho
Renfe
Avanza
Asociación de Novela y Cine Negro
Facultad de Filología de la USAL
Plaza de Anaya, s/n
37008 Salamanca
prensacongreso@gmail.com
Diseño de logotipo, carteles e imagen corporativa del Congreso:
Christian Martino Bennasar
Diseño de web:
David Boyero