Las caras de la verdad, violencia simbólica y folletín

Compartir

Andrea Pezzè, Julia Mª Labrador y Raúl Diego Rivera

Las relaciones entre la novela negra y la realidad en la que es producida han sido analizas desde dos puntos de vista. Por un lado, Andrea Pezzè, de la Universidad de Nápoles L’Orientale, ha relacionado en su intervención la novela El inocente de Mario Lacruz con las estructuras de poder y la relación entre la subjetividad y la objetividad en torno a la investigación criminal. Por su parte, Raúl Diego Rivera Hernández, Ohio State University, ha profundizado, asimismo, en la vinculación entre las élites letradas mexicanas y la novela policiaca, analizando estos aspectos, de un modo pormenorizado, en la novela El miedo a los animales de Enrique Serna. Estas intervenciones han puesto de manifiesto el carácter social de la novela negra que denuncia en sus páginas, entre otras cosas, las corruptelas e intrigas de toda clase de personas y estratos sociales. En una tercera intervención, Julia María Labrador Ben (Universidad Complutense de Madrid), ha llevado estas relaciones entre producción artística y contexto en el que se produce al terreno de los media. Los elementos comunes entre la película Lo que nunca muere con el medio del que parte – la radio – y la novelización de la misma, han sido objeto de análisis.

Andrea Pezzè, apoyándose en las categorías de Todorov, explora las relaciones entre lenguaje y verdad en la novela El inocente de Mario Lacruz. El poder de las palabras sobre la realidad puede leerse como una discusión en torno a los patrones del género policíaco y negro, que siempre crean una verdad ficticia manejada por el detective. En el texto de Lacruz, escrito en 1953, el protagonista tiene que demostrar su inocencia, ya que es acusado de la muerte de su padrastro. Esto sirve para que Pezzè aborde el tema del héroe y la culpa, relacionándolo con el concepto de verdad: “existen dos verdades en la novela policiaca: la verdad del detective y la verdad del lector”. En este sentido, la literatura policíaca sería una forma esencial de la realidad y eso, justamente, a partir de su estructura narrativa. En definitiva, de lo que se trata es de “poseer la verdad de la ficción”.

Las élites letradas y las políticas culturales en México han sufrido un cambio drástico  a partir del año 1988, en el que el Estado aplica un sistema de “industria cultural neoliberal”. Raúl Diego Rivera, analiza esta situación a través del texto de  Enrique Serna, El miedo a los animales.  Este “nuevo” sistema establecido, propicia los abusos de poder, la corrupción y el nepotismo que, desde la propia institución, se tratan de legitimar por medio de “la lógica del premio”. La novela de Serna, pone de relieve esta realidad social a través de una trama de de falso culpable en la que Reyes, sospechoso de asesinato, ha de demostrar su inocencia. Raúl Diego Rivera incide  en la violencia ejercida desde las élites que, y esta es una de sus características, además es “no cuantificable judicialmente”. Este tipo de violencia que se ha dado en llamar “violencia simbólica” viola los códigos éticos y morales en lo que a la producción cultural se refiere. A su vez, esta ausencia de ética en el mundo institucional es lo que lleva a Raúl Diego Rivera a decir que “la clase política se devora a sí misma”. Por otra parte, en relación directa con lo anterior, el espacio indiscutible de este tipo de novelas es la ciudad. El investigador, en el caso de El miedo a los animales, tiene que recorrer la ciudad, interpretada como un mapa semiótico. El detective domina la ciudad e investiga al hilo de dos tipos de construcciones: las instituciones y las residenciales.

Lo que nunca muere es una película rodada en 1953 que adapta el guión de la radionovela Lo que no muere que, emitida por la Sociedad Española de Radiodifusión en 1952, fue la de más éxito del tándem Sautier-Alberca. Julia María Labrador pone de relieve, en primer lugar, que el formato radio-novela es complejo y exige un estudio en profundidad. Por otra parte, explora los procesos adaptativo o de reescritura que vertebran el paso de serial radiofónico a obra de teatro, película y, en último término novela.  Labrador ha analizado el filme desde vario ángulos: la película Lo que nunca muere tiene su razón de ser en la literatura de folletín, se ha relacionado, de un modo tangencial, con las películas de la Guerra Civil y, quizá de manera más consensuada, aborda la temática del espionaje. Julia María Labrador, ha analizado pormenorizadamente la estructura del filme – construida mediante flashback – y la ha puesto en relación con el resto de manifestaciones artísticas.  De igual modo, ha comentado las variaciones temáticas entra las diferentes versiones, transformándose el amor conyugal en materno filial. Así, las diversas manifestaciones culturales se complementan y renuevan con cada nuevo intento de abordaje.

Universidad de Salamanca
Salamanca, Ciudad de Cultura
Letras Corsarias
Facultad de derecho
Renfe
Avanza
Asociación de Novela y Cine Negro
Facultad de Filología de la USAL
Plaza de Anaya, s/n
37008 Salamanca
prensacongreso@gmail.com
Diseño de logotipo, carteles e imagen corporativa del Congreso:
Christian Martino Bennasar
Diseño de web:
David Boyero