La cárcel desde dentro

27-abril-2018
Noticias- XIV Edición

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Carlos García García ha sido el elegido para clausurar con su conferencia, titulada “Toda una vida en prisión”, este XIV Congreso de Novela y Cine Negro de la Universidad de Salamanca. El actual director del Centro Penitenciario de Topas ha relatado al público parte de su experiencia profesional, que pasa por las prisiones Puerto II, del Puerto de Santa María, en Cádiz, la penitenciaría de Monterroso, en Lugo o la cárcel de Teixeiro en la provincia de A Coruña, en la que ha trabajado los últimos 5 años antes de ser trasladado, hace escasos meses, a Zamora. El conferenciante ha querido destacar, ante todo, el valor del artículo 25.2 de la Constitución Española por el cual se establece que la finalidad de las penas en nuestro sistema judicial es la reeducación y la reinserción social, y no solo la retribución. Este principio choca frontalmente con muchos de los estereotipos y clichés que la ficción negra ha venido afianzando desde sus inicios, aunque por supuesto ese hecho no impide que Carlos García se defina como un “gran fan del cine negro clásico”. Sus experiencias profesionales, entre las que cuenta “motines, conflictos, secuestros de funcionarios y otros muchos desórdenes con internos”, han estado sin embargo marcadas por lo que a partir de la reforma del reglamento penitenciario en 1996 denominó como la “normalización de la vida en prisión”, si bien antes de esta época “las normas eran de régimen y no tanto de tratamiento, lo que propiciaba una mayor presencia del conflicto en las cárceles”. Desde mediados de los noventa, pues, García ha destacado cómo la intervención diaria y directa de las oenegés es crucial a la hora de aportar tratamientos terapéuticos para la cura de la drogadicción, la mejora psicológica de los reclusos o el seguimiento de su evolución una vez reinsertados; además, ha relatado cómo en Topas, por ejemplo, los módulos terapéuticos y los denominados “de respeto”, donde la convivencia se asemeja más a la vida en libertad, son amplia mayoría frente a los módulos convencionales u ordinarios, en los que los presos viven, por así decirlo, entre la celda y el patio y sujetos a costumbres y comportamientos más propios de los regímenes tradicionales. El director de Topas ha destacado también cómo es necesario que la opinión pública pondere el hecho de lo duro que es privar de libertad a un individuo, haciendo hincapié en que “el sistema penal intenta evitar siempre que el preso vaya a prisión” con otros medios como el sistema penal alternativo (módulos de día, centros de trabajo comunitarios, etcétera). Preguntado por su opinión sobre la posibilidad de rehabilitación de los presos condenados por delitos sexuales, García señaló que si bien es cierto que estos acuden a multitud de programas de tratamiento psicológico e intensas terapias para su reeducación, su experiencia le sugiere que los casos de reincidencia para este tipo de perfiles son superiores a otros. Finalmente, y en cuanto a su opinión sobre la película Celda 211, que tuvimos la oportunidad de ver en el congreso y sobre la que charló con nosotros Daniel Monzón el martes, declaró que le “gusta como obra de ficción, pero nos dejó a los funcionarios de prisiones a los pies de los caballos en una época en que las cárceles ya no son como se muestran en la película”. En los años setenta, continuó García, hubiese sido absolutamente factible la historia de Malamadre y compañía en cualquier prisión del sistema, pero hoy en día esa imagen dista mucho de la realidad, como por ejemplo el hecho de que los funcionarios de cárceles no son en absoluto “un grupo armado”. Por último, realizó una vehemente crítica al tratamiento que los medios de comunicación hacen de determinados crímenes en los “juicios paralelos”, y habló del caso de Alfonso Basterra y Rosario Porto, que ingresaron en Teixeiro cuando él trabajaba allí y cuya dimensión mediática “perturbó la vida en la cárcel, desde el momento en que alguna cadena de televisión llegó a ofrecer dinero a otras reclusas y dispositivos de grabación que no detectásemos para extraer material de audio de Rosario Porto dentro de la cárcel”. Carlos García terminó invitando, además, a todos los participantes del congreso del año próximo a que visiten Topas para “enseñar desde dentro, sin trampa ni cartón, cómo es la vida en una cárcel y que ustedes lo vean con sus propios ojos”. Invitación que poco después confirmaron Àlex y Javier: “aprovechamos para confirmar que sí, que el año que viene habrá visita guiada al Centro Penitenciario de Topas”. ¿Quién dijo que el Congreso Negro no se supera edición tras edición? Ahí queda eso. Les esperamos dentro de doce meses, si se atreven.

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