Jesús Palacios, genealogía del ‘serial killer’

Compartir

Con evidente retraso, reseñamos la ponencia de Jesús Palacios, que cerró el congreso de este año con el sugerente título de “Mis psicópatas favoritos”. En ella, este especialista en cultura popular –y autor de un libro de referencia sobre el tema, Psychokillers– trazó una genealogía de la aparición de la figura del asesino en serie a lo largo de la historia de la literatura y el cine. Todo comenzaría en la era moderna la aparición –real– de Jack el Destripador en el Londres del año 1890 y toda la cobertura mediática que recibió a través de la prensa sensacionalista y las novelas de penique. La literatura explotó después una figura que estaría a medio camino entre el monstruo romántico y gótico y esta nueva forma de matar del enfermo mental, poseedor de una patología frecuentemente de carácter sexual en la no parece haber móviles o motivos lógicos para sus crímenes. En este paso intermedio estaría El fantasma de la Ópera o Los crímenes del museo de cera, que todavía se moverán por venganza.

El asesino en serie entre en la novela negra a través de la pulp fiction, con obras como El hombre leopardo, llevada al cine por Jacques Tourneur– con una hábil conjunción de misterio y un terror rayano en lo sobrenatural. Psicosis, de Robert Bloch, novela cuya calidad destaca Palacios, será el gran exponente: estética de cine negro con la búsqueda de una explicación lógica más una atmósfera sobrenatural. El criminal ya no mata por venganza sino por algo que está dentro de su psique. La vaga inspiración de Bloch en el caso de Ed Gein, quizá el primer asesino en serie contemporáneo, hace que ficción y realidad vayan a retroalimentarse en el futuro, creando una figura compleja.

Para Jesús Palacios, la investigación de la figura del criminal serial vendría a ser una catarsis para la sociedad y, de otro lado, una exploración de las áreas oscuras de lo humano. También, siguiendo las genealogías de la imagen y la narración, es posible encontrar cruces donde la alta cultura y la cultura popular se mezclan y bifurcan, aludiendo por ejemplo a Santuario, una novela muy negra de William Faulkner. Dentro de esta investigación, Palacios apunta una teoría que está estudiando y que pronto verá la luz en un libro: la influencia de las películas del western violento de los años sesenta y setenta en el splater, películas sangrientas como La Matanza de Texas (1974). Con la proyección de secuencias de La noche de los gigantes (Robert Mulligan, 1968) –y su asesino solitario Salvaje, reflejo de los apaches desplazados y solitarios–, La venganza de Ulzana (1972) o La banda de los Grissom (1971), ambas de Robert Aldrich, demostró cómo existen modos de narrar, personajes y situaciones muy parecidas. Y también lanza una hipótesis: hasta qué punto el gore, en su etapa inicial, refleja una mala conciencia por la colonización americana de los pueblos indios.

Universidad de Salamanca
Salamanca, Ciudad de Cultura
Letras Corsarias
Facultad de derecho
Renfe
Avanza
Asociación de Novela y Cine Negro
Facultad de Filología de la USAL
Plaza de Anaya, s/n
37008 Salamanca
prensacongreso@gmail.com
Diseño de logotipo, carteles e imagen corporativa del Congreso:
Christian Martino Bennasar
Diseño de web:
David Boyero