Jambrina, negro por devoción
Escrito en Abril 27, 2010
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Hace cinco años, Luis García Jambrina participó en el I Congreso de Novela y Cine Negro. Como profesor universitario, aficionado al género y experto en literatura, analizó entonces las adaptaciones en la edad de oro del cine negro clásico. Hoy, Jambrina ha acudido al congreso en su condición de novelista, y lo ha hecho además anunciando una primicia: ayer mismo terminó el proceso de escritura de su segunda novela, con la que continuará la serie iniciada por “El manuscrito de piedra”. Fernando de Rojas volverá a ser el protagonista de una historia a medio camino entre lo histórico y lo policiaco que tendrá en la presencia del personaje del Lazarillo de Tormes una de sus principales novedades.
Jambrina ha dedicado su charla a hablar de la gestación de su saga literaria, nacida, según él mismo ha confesado, tomando “El nombre de la rosa” como referente. No en vano, en la obra de Umberto Eco aparecen muchas de las características distintivas de sus novelas: la mezcla de lo culto con lo popular, la combinación entre el género histórico y el género negro, la presencia de una importante dosis de erudición y documentación histórica… También en el éxito parecen haber coincidido Jambrina con Eco: El manuscrito de piedra ha merecido parabienes de crítica y público, llegando a las ocho ediciones y convirtiéndose en uno de los títulos más vendidos de la temporada. Mezcla de géneros, la novela ha sido definida por Jambrina como “histórica por obligación y negra por devoción”. La obligación viene de la admiración que el escritor y profesor de la Universidad de Salamanca ha sentido siempre por La Celestina y por su autor, Fernando de Rojas. Según ha confesado en la charla, desde que leyó la obra en el instituto, se sintió fascinado por el universo de perversión que presentaba y, sobre todo, por el desconocimiento que había sobre la figura de Rojas, todo un enigma del que apenas se sabía más de lo que se decía en el prólogo. Con esa admiración siempre presente, Jambrina quiso escribir sobre la época en la que se gestaba La Celestina, en plena transición de la Edad Media al Renacimiento, y así llegó a la novela histórica. La devoción procede de su decisión personal de hacer de Rojas un peculiar personaje literario, un “pesquisidor” capaz de resolver crímenes y de llevar de la mano al lector por la Salamanca de finales del siglo XV, en el que la importancia de la Universidad -7000 de los 20000 habitantes de la época eran estudiantes- convirtió a la ciudad en un imán para los pícaros, las prostitutas y los maleantes. De hecho, las tabernas de baja estofa o las casas de mancebía son escenarios recurrentes en su novela, en la que, como en todas las historias negras, “la codicia, la ambición y la venganza son los principales motores de las acciones de los personajes”. Pero no sólo en los escenarios y en los personajes está el carácter negro de “El manuscrito de piedra”. También reside en la enrevesada intriga que sustenta la trama, la ambigüedad de la personalidad de Rojas, la sensación de desencanto que proyecta el final…
Jambrina, que, en consonancia con el título del congreso, se ha presentado como una “nueva voz” de la literatura española y como un representante de la “nueva tendencia” del policiaco-histórico, ha terminado su intervención con un deseo que, probablemente, se convertirá en realidad en un futuro no muy lejano: que su personaje, Fernando de Rojas, pueda emigrar a las Indias para ejercer su profesión de “pesquisidor”
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