Historias de la radio, violencia nórdica y viñetas italianas

11-abril-2011
Sin categoría- VII Edición

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Miriam López Santos, Yolanda Romano y Alejandro López Merayo

La última sesión de comunicaciones del jueves nos trajo dos formatos y perspectivas distintas. Miriam López Santos, de la Universidad de León, ha analizado las producciones del último cine negro nórdico, donde la posmodernidad toma rasgos violentos, presentando una galería de horrores y una estetización de la violencia que lleva lo mostruoso hasta lo sublime. Alejandro López erayo, de la Universitat Autònoma de Barcelona y Universidad de Salamanca, vuelve la vista hacia la época dorada de la radionovela en España, un formato que reunía a la familia y hacía participar a los oyentes de la experiencia de convertirse en un detective aficionado. Yolanda Romano Martín, de la Universidad de Salamanca, ha trazado un recorrido por las últimas manifestaciones del cómic de género negro en Italia, un país donde frecuentemente se mezclan literatura y viñetas, dando lugar a una de las escenas más interesantes de la novela gráfica europea.

Miriam López reflexiona sobre la estetización de la violencia en el cine nórdico de los últimos veinte años, una producción que toma las características formales del posmodernismo, como el fragmentarios y la multiperspectiva. Aquello que Vicente Molina Foix definió como «poética del exceso» se refleja en un cine heredero del Dogma 95 y que va íntimamente unido a la producción novelística que se inaugura con Maj Sjöwall, Per Wahlöö y Henning Mankell y que se extiende hasta nuestros días con una larga lista de continuadores. Hay algo sumamente inquietante en películas como las adaptaciones de la saga Milenium: personajes enfermos que nos esenñan todo desde su perspectiva, exaltación de lo monstruoso hasta lo sublime, la utilización del cuerpo como deseo oculto… Se conforma una mirada que provoca a la vez el rechazo y la seducción y que busca causar impacto a través de la exaltación de la violencia y la muerte, utilizando una paleta de colores basada en el blanco y el rojo. El investigador protagonista de estas narraciones frecuentemente ve cómo sus convicciones se tambalean ante tal nivel de horror, y lo violento puede funcionar no ya solo como ornamento, sino como imagen del desmembramiento de la sociedad del bienestar. Un cine casi expresionista de enorme impacto visual.

«¡Jueguen a detectives, amigos!» era el lema del programa pionero de la radionovela de enigma en la radio española de los años cincuenta, «En busca del culpable». Desde los años cincuenta se vivió una época dorada de la radio –el primer teleclub se fundó en 1962 en Zamora– donde familias y vecindarios se reunían en torno a aquellos enormes aparatos, antes de que la tecnología de transistores convirtiera la radio en una experiencia individual. La radionovela, con los cuadros de actores de cada emisora, era el centro de la programación de las emisoras: algunas llegaban a incluir ocho seriales distintos en varios horarios, según el segmento de la población al que fueran dirigidos. La hora del policiaco llegaba por la noche y se pueden identificar rasgos comunes a todos ellos: por exigencias de la censura, los sucesos criminales debían ocurrir en el extranjero y siempre acabar con el castigo necesario, el triunfo del bien; el oyente puede, desde la propia emisora y luego por teléfono, participar en la resolución del enigma; el protagonista suele ser el colectivo de policía; se programan con una cadencia semanal a horas fijas y estos requerimientos de la censura hacen que se de cierta homogeneización en sus planteamientos. Tras «En busca del culpable», nos encontramos con el serial más seguido y con el mejor personaje. «¿Es usted buen detective?», creado por Luis G. de Blain, emitido entre 1948-69. Taxi Key, el personaje abodagotaxista norteamericano con licencia de investigador privado, se hace famoso la noche de los sábados en la SER. La estructura del espacio es fija: planteamiento del enigma, conflicto, aporte de pruebas, revelación de pistas que dejan el enigma a punto de ser resuelto, participación de los oyentes y resolución final. «El criminal nunca gana», emitido entre 1954-62 y creado por Daniel y Antonio Baylos supuso el debut en la radio de Carlos Revilla, actor salmantino que muchos años después prestaría su voz a un personaje inolvidable: Homer Simpson.  En las radios de provincias también hubo una intesa actividad detectivesca: «Persecución», en Gijón; «Todos somos detectives» en Manresa demuestran la popularidad de la propuesta, así como los productos de explotación asociados: guiones imprsos, funciones de teatro, fotonovelas y películas para rentabilizar la explosión de unos personajes hoy prácticamente olvidados, pero tremendamente populares en su época.

El cómic negro ha tenido en Italia desde sus inicios una gran repercusión a nivel de crítica y lectores. Desde 1962 con la aparición del mítico Diabolik de la mano de las hermnanas Giussani muchos han sido los personajes negros que se han convertido en verdaderos iconos del mundo de la novela gráfica como Satanik, Dampir, Nathan Never, Dylan Dog con miles de seguidores y un gran apoyo editorial. Este gran éxito no ha tenido precedentes y ha continuado hasta hoy con personajes y autores nuevos. Los escritores de género negro italiano se han visto cautivados por el mundo de las viñetas para adultos y han realizado adaptaciones al cómic de sus novelas (como Camilleri o Lucarelli) y creando  personajes nuevos (como Baldini o Machiavelli).

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