Fernando Savater, elogio de la novela de intriga

5-mayo-2009
Sin categoría- V Edición

Compartir

Filósofo, novelista, intelectual con gran presencia política… y amante de la novela policiaca. Fernando Savater demostró todo su conocimiento como lector voraz de novela popular lanzando un alegato a favor de la novela de intriga, la de la vieja usanza, aquella donde un detective resolvía en las últimas páginas al culpable de un crimen que había trastocado el orden. Agatha Christie, Conan Doyle, Simenon, Freeman Wills Croft, Chesterton… los nombres clásicos, aquellos que escribían novelas cuyos títulos solían empezar por «El caso de…». A la vez que Savater lanzaba como lector este elogio, la novela negra recibía sus irónicas y explícitas puyas, que se resumían en una: mayoritariamente, le aburre.

Una tesis, sin duda, provocativa, teniendo en cuenta que la novela que triunfa en Europa pertenece a ese esquema que parte de los hard-boiled americanos, donde la resolución del crimen no es tan importante como la descripción de una sociedad corrupta y decadente. «En la novela negra toda la sociedad es culpable. Y esto es justo lo contrario a la gracia de la novela policiaca, cuya clave está en cómo el mal se esconde bajo la apariencia del bien. Ese arte es el que echo de menos».

Con gran sentido del humor, Savater desgranó las pegas que le encuentra a la novela negra contemporánea: el personaje del detective se construye de una manera horrorosamente previsible; la tendencia al «criminal al por mayor» o serial killer; y una regionalización que sin embargo, en su opinión, no escapa a reproducir los mismos modelos. «Si quiero saber cuáles son los problemas de Suecia, leo un ensayo o un estudio social, pero no una novela. Un detective sueco, turco, birmano… son como libros de viajes donde se repiten los mismos esquemas. Me recuerdan a los anuncios de sexo en los periódicos, donde las chicas se anuncian por su lugar de origen. Me aburre mortalmente».

Savater traza una línea de unión entre la novela policiaca y la filosofía, ya que esconde una reflexión sobre la vida y la muerte: el hombre es la víctima que se convierte en detective de su propio crimen antes de ser cometido. Lo que es vivir, para entendernos. Y hay autores que han llevado esto hasta el extremo, como Chesterton, que en sus narraciones del padre Brown introduce principios teológicos y acaba convirtiendo cada relato en una lucha entre el Bien y el Mal, con mayúsculas. El filósofo concluyó su ponencia con la recomendación de Fred Vargas, para él la autora que más le interesa en la actualidad. Un coloquio muy participativo dejó retazos y opiniones sobre las obras de Eduardo Mendoza, el crimen en la ciencia ficción, el aburrimiento que producen las novelas de los epígonos de «El nombre de la rosa» y la lógica de las sagas de detectives. ¿A qué se debe el éxito de la novela negra?, preguntó un asistente. «A que a la gente le gusta que le den malas noticias», finalizó Savater.

Universidad de Salamanca
Salamanca, Ciudad de Cultura
Letras Corsarias
Facultad de derecho
Renfe
Avanza
Asociación de Novela y Cine Negro
Facultad de Filología de la USAL
Plaza de Anaya, s/n
37008 Salamanca
prensacongreso@gmail.com
Diseño de logotipo, carteles e imagen corporativa del Congreso:
Christian Martino Bennasar
Diseño de web:
David Boyero