De la periferia a la cima

10-mayo-2019
Noticias- XV Edición

Compartir

Uno de los puntos álgidos de esta XV edición del Congreso de Novela y Cine Negro fue el coloquio que protagonizaron los escritores Domingo Villar y Alexis Ravelo en la tarde del jueves. En “Dos miradas sobre la novela negra atlántica” se puso de manifiesto que, si bien es cierto que el océano Atlántico es el punto de encuentro más evidente de este gallego y este canario, las semejanzas y diferencias entre ellos, sus procesos creativos, sus novelas y sus personajes dieron lugar a un intercambio de pareceres de indudable riqueza y atractivo.

Historias de violencia

La aproximación de ambos autores a la violencia es uno de los aspectos más diferenciadores. La de Domingo Villar es más implícita, “más gallega” en sus propias palabras, esquivando la confrontación directa. La violencia solo es un dinamizador o sirve para conocer a sus personajes, pero no se presencia la violencia por la violencia. Fruto de una familia y una infancia feliz y tranquila, Villar afirmó que él refleja lo que le estremece, formas de violencia más indirectas, como la soledad, que no se respete el medio ambiente o la velocidad de un mundo que gira dejando atrás a muchas personas. Para Ravelo, con una infancia y una trayectoria más compleja, la violencia se refleja de una forma más descarnada, pues “no hay violencia estéticamente bella”. El autor canario apuntó también que, para él, el género negro se basa en reflexionar sobre la propia violencia.

Historias de personajes

Leo Caldas en la trilogía de Domingo Villar y Eladio Monroy en las obras de Alexis Ravelo son dos de los personajes más relevantes de la novela negra española en el siglo XXI. Los dos están marcados por la soledad, pero también por la alegría de vivir. Villar define a Caldas principalmente como un tipo compasivo, con algunos momentos de felicidad, pero no tan alegre como le gustaría. Ravelo, por otra parte, asocia a Monroy con una figura salida del western, cargado con trazos de la tradición portuaria.

Historias de la periferia

Los dos autores atlánticos mostraron su cercanía, a pesar de estar separados por dos países y por acentos casi opuestos, dado que en los entornos de ambos era omnipresente tanto la emigración como la influencia del mar y del empleo en el puerto. Su hermanamiento se acentuó hace años a través de una antigua clienta del bar en el que Ravelo era camarero; de ascendencia gallega, esta mujer entregó a Ravelo una obra de Villar, mostrándole que había otro autor de la periferia que también trataba historias noir. Estos dos escritoras son algunos de los principales artífices de que la novela negra haya dejado de estar encerrada en las urbes de asfalto de Madrid y Barcelona.

La clara vocación regional de ambos autores se hizo patente en una de las partes más poderosas del coloquio, cuando los dos destacaron la importancia de la emoción en el proceso de escritura. Emoción que se transmite al retratar una tierra con la mirada personal de cada uno. Ravelo aseguró que “ninguna novela transcurre en un lugar real”, sino en su recuerdo. Y Villar coincidió en que su obra está “contaminada por el recuerdo afectuoso” y, admitió que en cada novela que escribe busca el calor de su casa gallega desde la distancia. Ambos apelaron además a Hemingway, que dijo que “hay que escribir sobre un sitio cuando ya no se está allí”.

El origen de cada uno ha sido además un elemento determinante en su proceso de creación, pues la batalla contra el lenguaje que supone la escritura está claramente marcado por las particularidades lingüísticas de cada uno. También la mirada del autor, de cada persona en realidad, viene definida por el paisaje en el que uno se cría. Y tal vez sea por las diferencias regionales –tal vez no–, pero algunas de las principales diferencias entre ambos se mostraron en lo referente al proceso de escritura: si bien es cierto que ambos leen en voz alta sus textos, Villar se definió como muy inseguro y lento en su avance, mientras Ravelo mencionó cómo ha llegado a tener ocho versiones de un mismo trabajo y cómo produce una mayor cantidad de contenido al día, aunque luego deba corregirlo o incluso eliminarlo. Otra interesante divergencia se encuentra en el origen de sus temas, pues Ravelo los toma de casos reales, de prensa a menudo, para narrar algo que le enfada; Villar, por su parte, aunque documentándose sobre las materias que trata, se inventa todas sus historias. Eso sí, ambos narraron algunas divertidas anécdotas sobre hechos ficticios que sus libros anticiparon casualmente a la realidad.

Un coloquio imprescindible

A estos alturas la estructura del debate ya se había perdido y los dos protagonistas se habían entrevistado mutuamente, haciendo que el intercambio de pareceres fluyera de manera ágil, divertida y emotiva. También la interacción con el público permitió el enriquecimiento y la ampliación del debate. Hubo, por ejemplo, referencias a sus influencias –coincidentes en muchos casos, con un riquísimo bagaje en ambos escritores– y a la pervivencia de su obra. Hubo, igualmente, varias alusiones a la tardanza de Villar en sacar su última obra. Con humildad, mas también con inesperada convicción, ambos defendieron que el dinero no es lo principal en esta profesión, rompieron una lanza en favor de sus editoriales y no parecieron entusiasmados por los lujos y reconocimientos que se asocian a premios como el Planeta.

El coloquio permitió, incluso, que, a petición de una de las asistentes a la charla, Domingo Villar accediera a leer uno de los cuentos que escribe para “desengrasar”, titulado El santo de Villaunión.

Para terminar, y aunque Ravelo y Villar coincidieron en que “la novela siempre es mejor en la cabeza que en el papel”, no podemos sino unirnos a las palabras de Àlex Martín Escribà, que pidió a ambos autores que sigan escribiendo. Y que vuelvan.

Universidad de Salamanca
Salamanca, Ciudad de Cultura
Letras Corsarias
Facultad de derecho
Renfe
Avanza
Asociación de Novela y Cine Negro
Facultad de Filología de la USAL
Plaza de Anaya, s/n
37008 Salamanca
prensacongreso@gmail.com
Diseño de logotipo, carteles e imagen corporativa del Congreso:
Christian Martino Bennasar
Diseño de web:
David Boyero