Realismo y violencia
Hay obras literarias que se resisten a envejecer con el paso de los años. Éste es el caso de Prótesis, una novela de los ochenta y que ha sido reeditada recientemente por la editorial Belacqva, bajo la colección “La orilla negra”. Escrita en plena transición, esta obra-junto a las aventuras de Pepe Carvalho de Manuel Vázquez Montalbán y de Toni Romano a cargo de Juan Madrid-, inauguran el género negro en España.La novela nos narra los relatos de una serie de personajes odiosos: por una parte, Miguel Vargas Reinoso, un hombre que debido a las palizas, se le conoce como “El Dientes” ya que lleva una prótesis dental. Se trata de un hombre que sólo busca venganza a través de la violencia como la única manera de sobrevivir.Al otro lado, el Gallego, el otro protagonista de la trama, un ex policía que apaleó salvajemente a Miguel y su tropa, y cuya violencia le costó la expulsión del cuerpo policial. Por tanto, la relación entre los dos personajes es el agresor contra el agredido, que a la misma vez los dos son víctimas y verdugos de su propia violencia, la única forma de comportamiento que conocen para conseguir sus propósitos. Todo ello ambientado en uno de los barrios más marginales de Barcelona, como es el barrio de la Mina. A partir de entonces, la violencia explícita e implícita está presente a lo largo de toda la novela. Para mostrar mayor verosimilitud, el autor establece unos parámetros reales perfectamente creíbles donde se puede desarrollar la acción. Tal es la importancia del factor tiempo, que los mismos capítulos están divididos en segmentos temporales. El reflejo de la Barcelona de la transición se respira en cada página de la narración. Ubicada a finales de los setenta y principios de los ochenta. Lo que genera Prótesis es una violencia destructiva envuelta en aspectos como la irracionalidad, lo oculto y la agresión y es la presencia de esta violencia la que garantiza su modernidad.Prótesis