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	<title>Congreso de Novela y Cine Negro Reseñas</title>
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	<description>Recomendaciones de literatura negra</description>
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		<title>Robert B. Parker. Cien dólares baby</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Mar 2008 09:04:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Sánchez Zapatero</dc:creator>
				<category><![CDATA[Contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Geografías]]></category>
		<category><![CDATA[La otra orilla]]></category>
		<category><![CDATA[Robert B. Parker]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<h3><a href="http://www.congresonegro.com/critica/wp-content/robertbparker.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-36" title="robertbparker.jpg" src="http://www.congresonegro.com/critica/wp-content/robertbparker.jpg" alt="" /></a>Con sabor a clásico</h3>
<p>En 1982, la Sociedad Chandler, formada por estudiosos y aficionados de la obra del legendario escritor estadounidense, comenzó un proceso de selección destinado a buscar al autor más idóneo para completar <em>Poodle Springs</em>, la última e inacabada aventura de Philip Marlowe. La elección de Robert B. Parker como continuador del legado del clásico autor <em>hard-boiled</em> no pudo ser más afortunada. El estilo de Parker, ya por entonces uno de los más reputados escritores americanos de género negro, no sólo era deudor -tanto que en ocasiones era casi mimético- de toda la literatura chandleriana, sino que sus personajes parecían sacados de cualquiera de las obras protagonizadas por Marlowe. Cínicos, duros y dotados de ese romántico y personal compromiso típico de los protagonistas de Chandler -ésos que podían seducir duquesas, pero que jamás se atreverían a tocar a una virgen-, los seres creados por Parker parecían deambular siempre en el ambiguo límite situado entre el bien y el mal, con conexiones con ambos y sin saber muy bien hacia que lado dejarse caer.Buen ejemplo de esa dualidad es Spenser, el detective protagonista de gran parte de sus novelas, cuya última entrega -<em>Cien dólares baby</em>- acaba de ser publicada por la editorial Belacqva. Con buenas conexiones tanto con los bajos fondos como con las fuerzas del orden, el detective representa el clásico modelo de investigador <em>hard-boiled</em>, violento cuando la ocasión lo merece y tremendamente bondadoso cuando así se requiere. Es precisamente su generosidad la que, unida a su compromiso con la palabra dada, le lleva a acudir en su último caso al rescate de una vieja amiga que necesita sus servicios. April, la jefa de un selecto servicio de prostitución, solicita su intervención para poder acabar con unos actos de chantaje y extorsión que amenazan con aniquilar su negocio. De este modo Spenser se verá envuelto en una oscura trama en la que nada es lo que parece y en la que junto a empresarios de éxito se mezclan mafiosos de baja estofa. Con todos ellos tendrá que bregar el detective -y su inseparable ayudante Hawk- para aportar luz a un caso cuya resolución hará aún más intensa su habitual sensación de soledad y hastío. Como Philip Marlowe y otros tantos personajes clásicos del género, Spenser proyecta una imagen crítica sobre el mundo de la que casi nadie parece salir bien parado. Aséptica, directa y tremendamente ágil, la obra basa la fluidez de su estilo en unos diálogos tan secos y cortantes como irónicos y agudos. La novela mezcla con maestría acción y conversación de tal modo que, a pesar de que todo pasa por el inevitable filtro del narrador -Spenser, que cuenta todo en primera persona- es el lector el que puede sacar sus conclusiones de lo relatado gracias al carácter objetivo de una narración en la que todos los personajes aparecen definidos fundamentalmente por lo que hacen y, sobre todo, por lo que dicen. En esos diálogos sobresale la magistralidad del autor para poner en la boca de Spenser réplicas ingeniosas, no exentas de sarcasmo, inteligencia, mala uva y fanfarronería. Así, parece evidente que el espíritu de Marlowe está presente cuando suelta un &#8220;¿va a decirme quién es usted o tengo que cachearla?&#8221; a su cliente cuando ésta, irreconocible tras el paso del tiempo, entra en su despacho. Guiños como ése, así como todo el tono y la construcción de intriga de la obra, hacen que <em>Cien dólares baby </em>no defraude a los amantes de la literatura negra más clásica ni a quienes, en pleno siglo XXI, deseen recuperar un texto manierista pero efectivo capaz de recuperar el mejor aroma de otros tiempos.</p>
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		<title>Andreu Martín. Prótesis</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Mar 2008 02:46:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Àlex Martín Escribà</dc:creator>
				<category><![CDATA[Clásicos]]></category>
		<category><![CDATA[Española]]></category>
		<category><![CDATA[Andreu Martín]]></category>
		<category><![CDATA[Belacqva]]></category>

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		<description><![CDATA[Realismo y violencia Hay obras literarias que se resisten a envejecer con el paso de los años. Éste es el caso de Prótesis, una novela de los ochenta y que ha sido reeditada recientemente por la editorial Belacqva, bajo la &#8230; <a href="http://www.congresonegro.com/critica/?p=20">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: left">Realismo y violencia</h3>
<p>Hay obras literarias que se resisten a envejecer con el paso de los años. Éste es el caso de Prótesis, una novela de los ochenta y que ha sido reeditada recientemente por la editorial Belacqva, bajo la colección &#8220;La orilla negra&#8221;. Escrita en plena transición, esta obra-junto a las aventuras de Pepe Carvalho de Manuel Vázquez Montalbán y de Toni Romano a cargo de Juan Madrid-, inauguran el género negro en España.La novela nos narra los relatos de una serie de personajes odiosos: por una parte, Miguel Vargas Reinoso, un hombre que debido a las palizas, se le conoce como &#8220;El Dientes&#8221; ya que lleva una prótesis dental. Se trata de un hombre que sólo busca venganza a través de la violencia como la única manera de sobrevivir.Al otro lado, el Gallego, el otro protagonista de la trama, un ex policía que apaleó salvajemente a Miguel y su tropa, y cuya violencia le costó la expulsión del cuerpo policial. Por tanto, la relación entre los dos personajes es el agresor contra el agredido, que a la misma vez los dos son víctimas y verdugos de su propia violencia, la única forma de comportamiento que conocen para conseguir sus propósitos. Todo ello ambientado en uno de los barrios más marginales de Barcelona, como es el barrio de la Mina. A partir de entonces, la violencia explícita e implícita está presente a lo largo de toda la novela. Para mostrar mayor verosimilitud, el autor establece unos parámetros reales perfectamente creíbles donde se puede desarrollar la acción. Tal es la importancia del factor tiempo, que los mismos capítulos están divididos en segmentos temporales. El reflejo de la Barcelona de la transición se respira en cada página de la narración. Ubicada a finales de los setenta y principios de los ochenta. Lo que genera Prótesis es una violencia destructiva envuelta en aspectos como la irracionalidad, lo oculto y la agresión y es la presencia de esta violencia la que garantiza su modernidad.Prótesis</p>
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		<title>Raquel Rosemberg. Sabores que matan</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Mar 2008 02:38:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Àlex Martín Escribà</dc:creator>
				<category><![CDATA[Contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Geografías]]></category>
		<category><![CDATA[Paidós]]></category>
		<category><![CDATA[Raquel Rosemberg]]></category>

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		<description><![CDATA[Para morirse de gusto A pesar de los escasos estudios entre cocina y novela negra, podemos afirmar que ambas disciplinas han mantenido desde el principio de los tiempos una relación intrínseca y combinatoria difícil de disgregar.La escritora Raquel Rosemberg, periodista &#8230; <a href="http://www.congresonegro.com/critica/?p=17">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Para morirse de gusto</h3>
<p>A pesar de los escasos estudios entre cocina y novela negra, podemos afirmar que ambas disciplinas han mantenido desde el principio de los tiempos una relación intrínseca y combinatoria difícil de disgregar.La escritora Raquel Rosemberg, periodista argentina y guía gastronómica en diversos medios de comunicación, nos ofrece un recorrido culinario de las comidas y bebidas más selectas del género criminal.Esta previa selección de artículos que fueron publicados en distintos medios, se reúnen ahora en un manual insólito y original. El libro, dividido en tres partes como si de un menú se tratara nos ofrece la visión del género desde tres puntos de vista: el primero de ellos engloba las recetas de los criminales más legendarios: desde las escalofriantes comidas de los asesinos de Holcomb en los relatos de Truman Capote, el canibalismo de Hannibal Lecter, el libro de la cocina de Hitchcock, hasta las deliciosas trufas de Patricia Highsmith acompañadas por unas venenosas burbujas de champagne preparadas por Agatha Christie.De segundo plato, la escritora nos ofrece algunas de las comidas y bebidas de los detectives más célebres: entre ellos, los destornilladores y el café de resaca de Philip Marlowe hasta los platos más exquisitos: desde las recetas de Pepe Carvalho, el detective-gourmet por excelencia que prepara algunas de las fórmulas más exquisitas e innovadores del género, hasta los refinados platos cubanos de Mario Conde pasando por la comida mediterránea de Salvo Montalbano o de Fabio Montale, sin olvidar a Maigret.Después de saborearlo, la escritora aún le quedan fuerzas para ofrecernos consejos y recetas de cocina de las mafias más clásicas del género: entre ellas, la italiana  como punto de partida, seguidas de las más contemporáneas como la china o la japonesa capaces de deleitar los paladares más exigentes.Si tienen apetito, no duden en comprar un libro repleto de recetas simpáticas y criminales, que supone no sólo un estudio de los grandes personajes del género sino también de sus gustos culinarios.</p>
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		<title>Rafael Courtoisie. Santo remedio</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Mar 2008 02:29:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Sánchez Zapatero</dc:creator>
				<category><![CDATA[Contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Geografías]]></category>
		<category><![CDATA[Lengua de Trapo]]></category>
		<category><![CDATA[Rafael Courtoisie]]></category>

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		<description><![CDATA[Bizarro asesino Tras Tajos y Caras extrañas, el escritor uruguayo Rafael Courtoisie vuelve a la actualidad del panorama literario con la publicación de Santo Remedio, una irreverente comedia negra protagonizada y relatada por Pablo Green, un peculiar personaje convertido en &#8230; <a href="http://www.congresonegro.com/critica/?p=15">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Bizarro asesino</h3>
<p>Tras Tajos y Caras extrañas, el escritor uruguayo Rafael Courtoisie vuelve a la actualidad del panorama literario con la publicación de Santo Remedio, una irreverente comedia negra protagonizada y relatada por Pablo Green, un peculiar personaje convertido en narrador no fiable que todo parece verlo a través de un prisma oscilante entre la extrema lucidez y la más absoluta paranoia. Su violento pulular, que le llevará a pasar de “asesino por compasión” a “asesino en serie”, da unidad a una trama disparata y sorprendente en la que siempre hay lugar para la novedad y en la que, entre la brutalidad y la ironía, afloran con facilidad las risas. Escrita con un dominio absoluto del lenguaje, narrada de forma no lineal y compuesta por pequeños fragmentos, casi píldoras que el lector tiene que ir poco a poco encajando en el complejo rompecabezas literario compuesto por Courtoise, la novela presenta una estructura que parece análoga al desmesurado comportamiento de Green, que combina sus acciones con conversaciones con Juan Carlos Onetti y brotes de insultos y blasfemias pronunciados en inglés.Ya los primeros párrafos dan muestra de cómo la trama parece asemejarse a un carrusel disparatado retorcido por continuas vueltas de tuerca: sin lugar para el respiro, el lector se encuentra con la narración de un violento asesinato, una persecución protagonizada por dos perros ofendidos por haber sido sorprendidos en un momento de intimidad y un extraño encuentro amoroso en casa de una santera en poco más de diez páginas. A partir de ahí, toda la novela va a ofrecer un catálogo de situaciones extrañas, pensamientos bizarros y ejecuciones violentas. Tras la primera de ellas, que sorprende por la fiereza y la asepsia de la forma en la que se refleja en la línea inicial de la novela y cuya explicación sólo terminará por ser entendida a medida que avanza el desarrollo de la trama y se recuperan de forma analéptica sus momentos previos, el protagonista se ve inmerso en una espiral de violencia irracional. Buena muestra de ello da el pasaje en el que Pablo Green es incapaz de dormir por los gritos y los golpes procedentes del piso vecino, en el que se está produciendo una escena de maltrato conyugal. Como si de un aforismo de los Crímenes ejemplares de Max Aub, una explicación de los desvalidos personajes camusianos o un razonamiento propio de la enferma mente Patrick Bateman, el serial-killer protagonista de American Psycho se tratase, el protagonista, poco antes de inyectar una dosis mortal al maltratador y liberar a su mujer de los golpes, afirma: “Me importa un carajo la violencia doméstica. Lo que me molesta es el ruido”. Así actúa durante toda la obra Green, entre una peculiar forma de interpretar e impartir la justicia social y un modo de defenderse de un contexto que él cree hostil.Seleccionada entre las cinco mejores novelas del año por el Premio de Novela de la Fundación Lara, Santo remedio esconde, bajo la aparente irracionalidad de su trama, una interesante reflexión, a medio camino entre el existencialismo y el humor negro, sobre la violencia y la incomunicación latentes en las sociedades. Exagerada, entretenida y tremendamente fresca, la novela  resulta una de las más interesantes propuestas de la narrativa hispanoamericana actual, que ha encontrado en Rafael Courtoise a uno de sus más originales y lúcidos autores.</p>
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		<title>Guillermo Arriaga. Un dulce olor a muerte</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Mar 2008 02:21:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Sánchez Zapatero</dc:creator>
				<category><![CDATA[Contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Geografías]]></category>
		<category><![CDATA[Belacqva]]></category>
		<category><![CDATA[Guillermo Arriaga]]></category>

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		<description><![CDATA[La venganza del azar Conocido por su labor como guionista cinematográfico en trabajos como Amores perros, 21 gramos, Babel y Los tres entierros de Melquíades Estrada, el currículo de Guillermo Arriga cuenta con una con variada obra narrativa en la &#8230; <a href="http://www.congresonegro.com/critica/?p=13">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>La venganza del azar</h3>
<p>Conocido por su labor como guionista cinematográfico en trabajos como Amores perros, 21 gramos, Babel y Los tres entierros de Melquíades Estrada, el currículo de Guillermo Arriga cuenta con una con variada obra narrativa en la que se incluyen colecciones de cuentos como Retorno 201 y novelas como Escuadrón Guillotina, El búfalo de la noche o Un dulce olor a muerte. Caracterizadas por el gusto por los espacios fronterizos y los personajes cuyas vidas parecen probar su valía una y otra vez en “situaciones límites”, las obras literarias de Arriaga mantienen la misma deuda que sus historias concebidas para el medio audiovisual con el azar y la relatividad de todo. En el peculiar mundo del autor mexicano, nada ni nadie parece decidirse por sus propias características, sino que es la dependencia de un “aquí” y un “ahora” la que dota de sentido. De ahí la continua presencia de la suerte y de la casualidad, entendidas como factores esenciales en el desarrollo de la vida de los seres humanos.El azar es, de hecho, el motor principal de su novela Un dulce olor a muerte, pues sólo a través del azar se explica que el personaje principal sea el primero en descubrir y atender el cadáver apuñalado de una joven muchacha con tan sumo cuidado que todos sus vecinos acaben por pensar que la fallecida es su secreta amada y que sus atenciones no son sino el preludio de su terrible sed de venganza. Así, la dependencia del “aquí” y el “ahora” llevan a un joven que vive sin más preocupaciones que sacar adelante su negocio a convertirse en el foco de atención de su pueblo, expectante y deseoso de sangre con tal intensidad que le lleva a creer que él realmente ha estado enamorado de la muerta y que, consecuentemente, es cuestión de honor que encuentre a su asesino y termine con él. La casualidad será la que lleve a los verdaderos implicados en el crimen a verse sorprendidos por la irrupción en la resolución y desenlace del misterio que rodea a éste de un individuo sin relación alguna con los hechos.La historia está ambientada en el ambiente rural mexicano, espacio menos literaturizado que el muchas veces estereotipado escenario capitalino del D. F. y lugar fronterizo en casi todos los sentidos. No sólo hay en él límites físicos, sino que existe también una brutal división entre las distintas formas de vida que en él se dan, plenamente contemporáneas algunas –aunque casi siempre de una contemporaneidad mal entendida- y ancladas en un pasado lleno de precariedad, limitaciones e ideas legendarias otras. Esa distinción, junto a la corrupción de las fuerzas del orden –paradigmático ejemplo de esa errónea concepción del mundo moderno-, es quizá la que lleva a los habitantes del mundo narrativo de Un dulce olor a muerte a pensar que el “ojo por “ojo” es la única forma de restablecer el status quo del pueblo, tremendamente alterado por el brutal asesinato de la muchacha.Bien escrita y mejor estructurada –el autor hace gala de oficio al utilizar con maestría y caer en el estereotipo mecanismos de intriga y suspense-, la novela servirá a los no iniciados a descubrir que tienen en el guionista de, entre otras, las películas de Alejandro González Iñárritu a un fantástico escritor. Para quienes ya conozcan las bondades literarias de Arriaga, Un dulce olor a muerte no es sino la confirmación que le sitúa en la cima de la mejor narrativa hispanoamericana del momento.</p>
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		<title>Silver Kane. Recuérdame al morir</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Mar 2008 02:15:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Sánchez Zapatero</dc:creator>
				<category><![CDATA[Clásicos]]></category>
		<category><![CDATA[Española]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco González Ledesma]]></category>
		<category><![CDATA[La Factoría de Ideas]]></category>
		<category><![CDATA[Silver Kane]]></category>

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		<description><![CDATA[Lecturas de antaño Con 81 años y una extensa obra periodística y novelesca a sus espaldas, Francisco González Ledesma vuelve al primer plano de la actualidad gracias a la concesión del Premio Internacional de Novela Negra RBA a su novela &#8230; <a href="http://www.congresonegro.com/critica/?p=11">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Lecturas de antaño</h3>
<p>Con 81 años y una extensa obra periodística y novelesca a sus espaldas, Francisco González Ledesma vuelve al primer plano de la actualidad gracias a la concesión del Premio Internacional de Novela Negra RBA a su novela Un aroma de barrio y a la reedición, en la recopilación Recuérdame al morir, de varias de las &#8220;novelas de quiosco&#8221; que escribió durante la dictadura bajo el pseudónimo de Silver Kane. Además de evidenciar la actividad de un autor que, tras ejercer la abogacía y ser jefe de prensa en el diario &#8220;La Vanguardia&#8221;, lleva años dedicándose de forma exclusiva a la literatura, la doble vuelta de González Ledesma a los estantes de novedades de las librerías pone de manifiesto la ambivalencia de su obra.Durante toda la dictadura, y después de que en 1948 su novela Sombras viejas fuera censurada por ser considerada &#8220;roja y pornógrafa&#8221;, el autor combinó su actividad laboral con la escritura de cientos de muestras de literatura popular de fácil consumo y carácter evasivo que permitían a los lectores huir de la opresiva realidad durante algunas horas gracias a su adictiva capacidad de enganche y a la inclusión en ellas de personajes con nombres de resonancias extranjeras y escenarios estereotipados que recreaban el antiguo Oeste o los bajos fondos de Nueva York. Junto a escritores como Marcial Lafuente Estefanía, Ledesma, transformado en Silver Kane, hizo de la literatura popular una de las formas de diversión de mayor repercusión de la dictadura. De hecho, una de las razones para explicar la dependencia de la televisión en el tiempo de ocio de los españoles en la actualidad es la incapacidad que la industria literaria ha demostrado a la hora de encontrar alternativas para paliar la desaparición de las novelas que hace décadas se vendían en los quioscos y en las cantinas de las estaciones de ferrocarril.Recuérdame al morir recopila cuatro de las centenares de novelas que Ledesma editó durante la dictadura bajo el pseudónimo de Silver Kane: &#8220;Recuérdame al morir&#8221;, &#8220;Yo, el asesino&#8221;, &#8220;Millones de lucecitas&#8221; y &#8220;El asesino de las doce en punto&#8221;.  Escritas con un ritmo ágil tremendamente deudor del uso del diálogo, las novelas enganchan gracias a la facilidad de su lectura y a la adecuación en ella de diversos trucos folletinescos que hacen mantener vigente los mecanismos de intriga. Ambientados en exóticos y escenarios urbanos -el franquismo impedía que los marcos  espaciales de estas novelas fueran nacionales, pues eso hubiera supuesto admitir que un estado policial como el suyo podía dar cabida a crímenes y a delitos-, los cuatro títulos que forman la recopilación utilizan mecanismos estereotipados del género pero intentan distinguirse de la tradición de novela popular de la que parten gracias a la inclusión del tradicional tono poético y melancólico de Ledesma que, aún oculto bajo el nombre de Silver Kane, no perdió jamás sus señas de identidad como escritor.Con la llegada de la democracia y la normalización del proceso de distribución y recepción editorial, el autor barcelonés pudo por fin desarrollar sin cortapisas sus inquietudes literarias, creando una obra caracterizada por su retrato social, áspero y sórdido, de las calles de Barcelona y por el sempiterno protagonismo del inspector Méndez, quien aparece en Una novela de barrio, la obra con la que Ledesma se ha impuesto en el premio de novela negra más dotado de cuantos existen en España. Su publicación, unida a la reciente edición de sus deliciosas y muy recomendable memorias -Historia de mis calles- y al éxito de La ciudad sin tiempo, una novela con aires de best-seller que publicó bajo el pseudónimo de Enrique Moriel, demuestra que Francisco González Ledesma ya no es el escritor invisible al que la censura obligó a inventarse a Silver Kane.</p>
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		<title>Lorenzo Silva. Muerte en el reality show</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Mar 2008 01:59:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Sánchez Zapatero</dc:creator>
				<category><![CDATA[Contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Española]]></category>
		<category><![CDATA[El Rey Lear]]></category>
		<category><![CDATA[Lorenzo Silva]]></category>

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		<description><![CDATA[Una habitación cerrada del siglo XXI Propuesto inicialmente como un juego interactivo con los lectores de un suplemento dominical, Muerte en el reality show ha terminado por engrosar la ya extensa bibliografía de Lorenzo Silva, un autor tan prolífico como &#8230; <a href="http://www.congresonegro.com/critica/?p=9">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Una habitación cerrada del siglo XXI</h3>
<p>Propuesto inicialmente como un juego interactivo con los lectores de un suplemento dominical, Muerte en el reality show ha terminado por engrosar la ya extensa bibliografía de Lorenzo Silva, un autor tan prolífico como fiable. A partir de una atractiva hipótesis inicial -la aparición del cadáver de una concursante en el plató de un reality show de enorme éxito-, el autor madrileño fue lanzando desde las páginas de uno de los medios de comunicación en los que colabora diversas preguntas para poder continuar con el desarrollo de la trama misteriosa. Las respuestas del público fueron así puliendo la historia, al decidir, por ejemplo, cuáles habían de ser las principales características del personaje investigador o de qué forma el asesino tenía que cometer el crimen. La originalidad del proceso de confección de la obra no hace sino evidenciar la constante voluntad de Silva de mantener un diálogo ágil y abierto con sus lectores, manifestado también en su activa página web, en la que cualquier internauta puede dirigirse a él con la seguridad de saber que será contestado, o en su amable predisposición a participar en foros públicos de debate y discusión.El punto de partida de Muerte en el reality show -así como su sencillo y estereotipado título, alejado de la maestría que a la hora de nombrar a sus libros mantiene Silva- remite a los clásicos misterios de &#8220;habitación cerrada&#8221;, característicos de los inicios del género policiaco y presentes en las obras de pioneros demuestran Edgar Allan Poe, Arthur Conan Doyle, Gaston Leroux o Agatha Christie. El breve relato de Silva, sin embargo, dota de mayor complejidad al ya de por sí enrevesado misterio que supone encontrar un cadáver en un espacio aparentemente inviolable. El hecho de que el cuerpo de la concursante asesinada sea encontrado en un espacio cerrado -excepto para los participantes en el programa, claro está-, pero, simultáneamente, visible para millones de espectadores a través de la televisión dota de un interesante carácter paradójico -y con ello, novedoso- a uno de los más tópicos recursos argumentales de la novela policiaca. Así, lejos de ser un simple guiño a los inicios del género, la intención de Silva -y de los lectores que le ayudaron a concebir de forma lúdica el cuento- parece ir más allá del mero juego policiaco para dar pie a una reflexión orwelliana sobre el actual funcionamiento de la industria cultural del ocio televisivo.Editada de forma exquisita por El Rey Lear, la obra, compuesta con la tradicional agilidad y capacidad de enganche de Silva, convierte un pequeño juego literario sin demasiadas pretensiones en un relato ameno e inteligente. Diciendo mucho más de lo que se expone y aportando, además del clásico interés por la resolución del misterio, una interesante reflexión sobre un tema habitualmente tratado con exceso de moralinas y demagogias, Muerte en el reality show se alza como una mayor obra menor dentro de la destacada trayectoria narrativa de Lorenzo Silva.</p>
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		<title>Fred Vargas. Sin hogar ni lugar</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Mar 2008 22:26:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Sánchez Zapatero</dc:creator>
				<category><![CDATA[Contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Geografías]]></category>
		<category><![CDATA[Fred Vargas]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<h3>Negra y comprometida</h3>
<p>En poco más de una semana, dos chicas aparecen asesinadas en París. Aparentemente, no se conocían de nada ni tenían más vínculos que los provocados en la hora de su muerte por la utilización del mismo modus operandi asesino, tan metódico como violento. A pesar de llevar ya años retirado de la policía y dedicado de forma exclusiva a la traducción, Louis Kehlweiler, &#8220;el alemán&#8221;, se siente atraído por el caso desde que comienza a saber de él por los periódicos. Su interés se convertirá en implicación en el momento en que una vieja amiga le pide que encuentre al responsable de los hechos para poder demostrar la inocencia de Clément, el principal sospechoso, un joven de pocas luces, introvertido y peculiar al que mantiene escondido en su casa para sortear la presión policial. Aunque todas las pistas parecen conducir a él y todo el mundo -Kehlweiler incluido- creen en su culpabilidad, el expolicía, presionado por el empeño de su amiga, se enfrasca en una investigación para intentar encontrar al verdadero asesino. Utilizando sus viejos contactos en las comisarías y ayudado por un pintoresco grupo formado por tres historiadores, &#8220;el alemán&#8221; indaga en los vericuetos del asunto, relacionándolo con casos ya olvidados en los archivos policiales, con poemas que parecen esconder claves simbólicas de resolución y con formas de actuación de antiguos asesinos en serie. Es su búsqueda una doble lucha en la que, además de enfrentarse a un misterio homicida, ha de vencer sus propios prejuicios y temores, que le hacen estar convencido de que Clément es el auténtico culpable.<em>Sin hogar ni lugar</em> es la octava obra publicada en España de la escritora Fred Vargas -cuya última novela, <em>La tercera virgen</em>, acaba de ser editada-, uno de los más firmes valores de la narrativa negra francesa de los últimos años. Escrita con el ritmo y la tensión que la autora suele imprimir a sus producciones, la novela destaca, además de por la forma de atraer al lector con una doble trama progresivamente y verosímilmente complicada, por la magistralidad de Vargas para la construcción del diálogo y por la realidad con la que aparecen descritos sus protagonistas. Sobre toda la gama de personajes de la novela, destaca con fuerza Kehlweiler, ya utilizado por la autora, como algunos de los secundarios, en alguna de sus anteriores obras. Solitario y descreído como los personajes clásicos del género, &#8220;el alemán&#8221; combina astucia y experiencia con un elevado nivel de compromiso con aquello en lo que cree y con aquellos a los que quiere. De las dudas que la incompatibilidad entre convencimiento y amor le provoca el caso de Clément, al que ha de defender sólo porque así se lo han pedido, surgen la continua sensación de duda e incertidumbre que le persigue durante toda la novela.Además de una historia bien construida y relatada, <em>Sin hogar ni lugar</em> supone, como toda la obra de Vargas, un toque de atención sobre algunos de los más criticables aspectos de las tradicionalmente adormiladas conciencias europeas. La autora ataca con vehemencia los juicios mediáticos paralelos y los apriorismos que rigen las sociedades occidentales, convirtiendo así a su novela en un documento comprometido y necesario que muestra que la buena literatura supone siempre una toma de partido.</p>
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