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	<title>VI Congreso de Novela y Cine Negro de Salamanca &#187; Narrativa</title>
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	<description>Congreso de novela y cine negro que se celebra anualmente en la Universidad de Salamanca</description>
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		<title>Manolo Giménez, la ley de la calle</title>
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		<pubDate>Mon, 31 May 2010 00:33:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Narrativa]]></category>
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		<category><![CDATA[Manuel Giménez]]></category>

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Manolo Giménez es un tipo grande y bonachón. Viéndole pasear por Salamanca, vestido de traje y con pinta de abuelo feliz, cuesta pensar que a lo largo de su trayectoria profesional haya tenido que enfrentarse a situaciones sórdidas, violentas y desagradables. Y es que, a pesar de que  la popularidad le haya venido por su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.congresonegro.com/wp-content/congreso-y-andalucía-2073.jpg"><img class="size-large wp-image-375 alignnone" title="congreso y andalucía 207" src="http://www.congresonegro.com/wp-content/congreso-y-andalucía-2073-1024x768.jpg" alt="" width="469" height="349" /></a></p>
<p>Manolo Giménez es un tipo grande y bonachón. Viéndole pasear por Salamanca, vestido de traje y con pinta de abuelo feliz, cuesta pensar que a lo largo de su trayectoria profesional haya tenido que enfrentarse a situaciones sórdidas, violentas y desagradables. Y es que, a pesar de que  la popularidad le haya venido por su participación en diversos medios de comunicación, Giménez es por encima de todo un policía. Como policía, de hecho, comenzó a colaborar en programas radiofónicos y televisivos, en los que intentaba, en su condición de portavoz de las Fuerzas de la Seguridad, una imagen de cercanía y confianza a la opinión pública. &#8220;Mientras yo fui portavoz -ha afirmado en su conferencia en el congreso-, la policía fue la segunda institución más valorada en España, sólo superada por la monarquía. Eso era porque llegábamos a la gente, porque nos veía como un servicio público en el que confiar y no una fuerza al servicio del poder.</p>
<p><span id="more-366"></span>Giménez ha comenzado su intervención recordando sus primeros pasos profesionales en la policía. De su primer caso aprendió lo importante que es fijarse en los pequeños detalles. Siendo un recién llegado, tuvo que ocuparse de la muerte de un chaval que había aparecido ahorcado en su casa. &#8220;Cuando llegué a la habitación en la que apareció el cadáver, me fijé en que un tomo de la enciclopedia que estaba en la estantería estaba ligeramente movido, como si alguien acabara de consultarlo. No parecía normal, pues aquella parecía una enciclopedía comprada, más que para leerla, para ordenar la estantería, pues el color del lomo hacía juego con el de los muebles de la casa y una gran capa de polvo la cubría. Cuando nos acercamos al tomo movido, descubrimos que tenía una página ligeramente doblada: era la de la entrada de la palabra &#8220;nudo&#8221;, complementada con un gráfico sobre los diferentes tipos de nudos. Aquel chaval se había suicidado y había tomado esas imágenes como modelo&#8221;. Pero no sólo de deducción viven los policías, como ha contado Giménez, que ha hecho referencias a muchas de las anécdotas vividas en la comisaría, como las denuncias por acoso a extratarrestes a las que regularmente se ha de antender o la que quiso poner a su mujer a su marido ante la imposibilidad de seguir su exagerado -y envidiable- ritmo sexual. También ha hablado del miedo y la de la violencia a los que se han de hacer frente en el desarrollo de las rutinas policiales. &#8220;Me compré un pistolón del estilo que llevaba Clint Eastwood en las películas de Harry el Sucio. Jamás tuve que utilizarlo, pero me sirvió para paliar mi miedo y para darme confianza cuando tenía que enfrentarme a los criminales. Era una forma de darme ánimos, de sentirme protegido&#8230; pero el miedo siempre te acompaña&#8221;.</p>
<p>De la policía pasó Giménez al periodismo. Escribió en revistas como &#8220;Interviú&#8221;, creó su propia publicación -&#8221;Así son las cosas&#8221;-, colaboró en diversos programas radiofónicos y llegó por fin a la gran pantalla de la mano de Arturo Pérez Reverte, con quien trabajó en &#8220;Código uno&#8221;. A partir de ese momento, su popularidad creció y su presencia fue cada vez más habitual en espacios televisivos, hasta el punto de ocuparse del magazine matutino de Televisión Española hasta hace un par de años. De su trabajo en los medios, Giménez ha evocado su paso por &#8220;Brigada Central&#8221;, la serie que dirigió Pedro Masó tomando como base los guiones del novelista Juan Madrid. Giménez trabajó con ambos como asesor, intentando que la imagen de la policía que se daba en la serie fuese lo más realista posible. Sus intentos, sin embargo, resultaron infructuosos, algo que, según Giménez, no repercutió en el buen tono general de la serie. &#8220;En la comisaría de &#8220;Brigada Central&#8221; todo eran gritos e insultos, allí había un barullo insoportable. Yo intenté hacer ver a Madrid y a Masó que aquello no podía ser así, que un personaje como el comisario Poveda, de permanente mala leche insultando a diestro y siniestro, ya no tenía cabida en la policía española, pero no hubo manera. Recuerdo que fuimos una mañana a la comisaría de la Brigada Central, la real, y todo era calma. Yo le decía a Masó: ¿Ves cómo no gritan, ves cómo todo es normal, como en cualquier oficina?. Pero el respondía: &#8220;Se callan porque estamos nosotros aquí, en cuanto nos vayamos empiezan con las voces. Fue imposible convencerle&#8230;&#8221;.</p>
<p>Giménez ha terminado su charla explicando su último proyecto profesional: la literatura. Tomado como base argumental casos en los que él participo, comenzó hace poco más de un año a escribir una saga de novelas policiacas protagonizadas por Esperanzo Salino, &#8220;un comisario a la antigua usanza que podría llevar a la pantalla Juan Diego o Santiago Ramos&#8221;. Las novelas están impregnadas del mismo didactismo que siempre ha caracterizado el trabajo de Giménez, empeñado en dar a conocer las particularidades de su trabajo, e incluyen un dossier final con información real de algunas de las pruebas que la policía ha de poner en práctica para resolver los casos. De esta forma, el lector puede entender cómo se toman las huellas dactilares, cómo se hace un informe de balística, cómo se trabaja con muestras de ADN, etc.</p>
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		<title>Clásicos y contemporáneos</title>
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		<pubDate>Sun, 30 May 2010 23:59:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La última sesión de comunicaciones del congreso tuvo un carácter interdiscipinar y heterogéneo.  Sara Roma, Daniel Linder y Javier Rivero desgranaron en sus ponencias aspectos muy diversos del género. Así, mientras Roma analizó de qué forma en las películas de cine negro los elementos visuales adquieren un valor que trasciende con mucho lo estético, Linder [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.congresonegro.com/wp-content/congreso-y-andalucía-2051.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-362" title="congreso y andalucía 205" src="http://www.congresonegro.com/wp-content/congreso-y-andalucía-2051-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>La última sesión de comunicaciones del congreso tuvo un carácter interdiscipinar y heterogéneo.  Sara Roma, Daniel Linder y Javier Rivero desgranaron en sus ponencias aspectos muy diversos del género. Así, mientras Roma analizó de qué forma en las películas de cine negro los elementos visuales adquieren un valor que trasciende con mucho lo estético, Linder desgranó las diferencias entre las diversas traducciones que de la novela de Chandler &#8220;El largo adiós&#8221; se han hecho en castellano y Rivero habló sobre un clásico contemporáneo del neopolicial, &#8220;Rosario Tijeras&#8221;.<span id="more-359"></span></p>
<p>Titulada &#8220;Joyas de poder, sombras del mal&#8221;, la comunicación de la periodista malagueña Sara Roma tuvo como punto de partida la afirmación de que los accesorios que utilizamos en nuestra vida diaria, y muy especialmente las joyas, nos dotan de valor y carácter, algo que, aplicado al cine y a las artes visuales, provoca que complementos aparentemente inocentes cobren nuevos valores. De este modo, unas medias, unos guantes o una estola, objetos en principio femeninos y sensuales, pueden terminar por resultar amenazantes. Roma explicó en su comunicación cómo las películas de cine negro, y muy especialmente las de directores como Alfred Hitchcok, aprovechaban esta capacidad de transformación de los objetos para estructurar las historias y hacer que elementos simbólicos como los broches, las joyas o los encendedores acentúen en determinados momentos el suspense, la amenaza o el misterio.</p>
<p>Daniel Linder, profesor del servicio de idiomas de la Universidad de Salamanca, demostró en su intervención cómo el estudio de las múltiples versiones en lengua extranjera que puede haber de una obra literaria revela manipulaciones textuales que alteran las intenciones del autor original. Para corroborar semejante afirmación, Linder analizó las siete versiones que existen de la magnífica novela de Raymond Chander &#8220;The Long Goodbye&#8221; en lengua española, publicadas en Argentina (1956, 1962, 1988) y España (1958, 1972, 2002, 2002) y realizó un estudio evolutivo viendo las diferencias y similitudes entre las diversas versiones. La de 1956, abreviada y &#8220;muy argentina&#8221;, se publicó casi completa en 1962, aunque sin algunas las referencias a homosexuales y al deseo erótico del detective hacia su clienta. También fueron suprimidas o manipuladas estas mismas referencias en la versión de 1958. En 1972, la versión argentina de 1962 apareció en España atribuida a otro traductor, un plagio demostrable en el la primera página. A su paso por la censura franquista, curiosamente, sufrió supresiones en una escena de brutalidad policial. Posteriormente esta versión, sin revisar, es la que aparece en el importantísimo volúmen Obras Completas de 1995. Ya en 1988 aparece una versión argentina completa, aunque tímida en una de las referencias sexuales. Las versiones recientes aparecidas en 2002, y sobre todo la de José Luis López Muñoz, reducen a un mínimo las manipulaciones sobre la intención original de Chandler ya que son completas y satisfactorias.</p>
<p>La ponencia de Javier Rivero versó sobre &#8220;Rosario Tijeras&#8221;, la novela con la que Jorge Franco consiguió el Premio Internacional de Novela Dashiell Hammett a partir de la cual se realizó la película homónima dirigida por Emilio Maillé. Rivero, investigador de la Universidad Complutense de Madrid, se centró en su comunicación en analizar cómo tanto la novela como el filme se asemeja a otros títulos hispanoamericanos como &#8220;La virgen de los sicarios&#8221; al centrarse en el mundo del narcotráfico y la violencia que rodea las actuaciones de los sicarios, pero con una característica distintiva, basda en el hecho de dar el protagonismo a un personaje singular: la mujer que da nombre a la obra. Rivero ha interpretado el personaje de Rosario Tijeras como una especie de &#8220;femme fatale&#8221; contemporánea, una mujer condenada a vivir en un mundo de violencia tras ser violada en su infancia y vivir en las conflictivas calles de Medellín.<span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> </span></p>
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		<title>Literatura ibérica: cuatro casos negros</title>
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		<pubDate>Thu, 13 May 2010 08:23:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Ana Teresa Pereia]]></category>
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		<category><![CDATA[Eduardo Blanco Amro]]></category>
		<category><![CDATA[José Marí Guelbenzu]]></category>

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		<description><![CDATA[En la mesa de comunicaciones “Geografías ibéricas en negro” quedó de manifiesto,  a través de las intereciones de Lydie Royer, Joaquim Ventura, Mario do Carmo Pinheiro  e Ivonne Grimaldi, que la península  ibérica está repleta de género negro y criminal en diferentes lenguas.
La primera comunicación corrió cargo de Lydie Royer, de la Universidad de Reims, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.congresonegro.com/wp-content/mesajm3.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-353" title="mesajm" src="http://www.congresonegro.com/wp-content/mesajm3.jpg" alt="" width="473" height="355" /></a>En la mesa de comunicaciones “Geografías ibéricas en negro” quedó de manifiesto,  a través de las intereciones de Lydie Royer, Joaquim Ventura, Mario do Carmo Pinheiro  e Ivonne Grimaldi, que la península  ibérica está repleta de género negro y criminal en diferentes lenguas.<span id="more-349"></span></p>
<p>La primera comunicación corrió cargo de Lydie Royer, de la Universidad de Reims, y una de las máximas especialistas francesas –junto a Myriam Roche- del escritor Jose María Guelbenzu, autor que comenzó su trayectoria en la narrativa experimental y que en los últimos años ha iniciado una interesante saga de novelas negras protagonizadas por la jueza Mariana de Marco, siguiendo, según Royer, el patrón de “novelas de enigma a la inglesa”. La autora destacó el papel de la mujer detective en la novela negra española (citó también a Petra Delicado)  y analizó la evolución del personaje de De Marco lo largo de las cuatro novelas publicadas hasta la fecha: <em>No acosen al asesino</em> (2001), <em>La muerte viene de lejos</em> (2004), <em>El cadaver arrepentido</em> (2007) y <em>Un asesinato piadoso</em> (2008). La segunda parte de la ponencia se centró en analizar en profundidad la primera novela de la serie. Fue así como la profesora francesa fue diseccionando la concepción y la etimología de la heroína femenina, (Mar + Ana, con reminiscencias de Ana Ozores en <em>La Regenta</em> de Clarín, mujer luchadora, culta, moderna) y demostró en que medida esta novela no sólo representa una renovación de la escritura de la novela policíaca sino como cuestiona también el papel de la mujer en la sociedad desde la época de la Transición.</p>
<p>Por su parte, el catalán Joaquim Ventura, crítico y especialista en literatura gallega ofreció una visión de <em>A Esmorga</em>, de Eduardo Blanco Amor,  uno de los textos clásicos de la literatura gallega, y por extensión, de la novelística escrita en España durante del siglo XX. Ventura comentó la gran importancia de la novela por su difusión (traducción y cinematográfica) independientemente de la lengua en la que fue escrita. Según Ventura, <em>A Esmorga </em>fue escrita durante el exilio argentino en la década de 1950 y, seguramente,  en aquel momento ni la literatura gallega ni el galleguismo cultural estaban preparados para los hechos que se narraban, claramente de “temática criminal” con algunos elementos prototípicos del género: la presencia de los bajos fondos de la ciudad, el retrato sórdido de los personajes y la infracción de las leyes del Código Penal. Para finaliza su exposición, Ventura subrayó no sólo la validez que continua teniendo la novela en el marco de la literatura gallega sino también el excelente estado que atraviesa hoy el género con escritores comoSuso de Toro o Domingo Villar.</p>
<p>La terceracomunicación fue a cargo de la profesora Maria do Carmo Pinheiro Silva que se centró en la figura de una de las pocas representantes que existen actualmente en la narrativa policíaca portuguesa: Ana Teresa Pereira. Concretamente, Pinheiro habló de dos de susaportaciones: <em>O Ponto de Vista dos Demónios</em> (2002) y <em>HistóriasPoliciais</em> (2006). La profesora de la Universidad de Minho dividió su charla en tres partes. Así, comenzó apuntando la influencia de los textos clásicos policíacos traducidos al portugués, destacando a autores como Agatha Christie, Georges Simenon o Edgar Allan Poe. En segundo lugar identificó algunas posibles conexiones de la literatura de Pereira con otros géneros literarios y algún mestizaje. Por último, Pinheiro no sólo expuso algunas de las particularidades de la narrativa policíaca de Pereira (recuperación de clásicos, aparición de castillos góticos, universo femenino…) sino que auguró un posible crecimiento del género en Portugal.</p>
<p>Cerró la mesa de comunicaciones la presencia de Yvonne Grimaldi, quien–en colaboración con María Isabel Fernández García, que no pudo asistir al congreso- disertó sob<em>re “El traductor de novelanegracomo detective: el casoitaliano de Beltenebros de Antonio Muñoz Molina”.</em> La profesora de la Universidad de Bolonia expusocon claridad el proceso de la traducción de la novela de Muñoz Molina al italiano y de qué manera influyen –en ocasiones- las exigencias editoriales sobre el texto y la edición. En el caso concreto de <em>Beltenebros, </em>publicada en Italia por la editorial Einaudi, se fue viendo cómo el sentido del texto original se fue difuminando y cómo se simplificaron muchos de sus códigos al intentar adaptarlos al “lector italiano modelo”. Esta manipulación se extendió hasta en la contraportada del libro, en la que se presentaba la obra –que, aunque cercana al género, no se puede considerarse una novela negra canónica- como una novela had-boiled. De este modo, y tal y como señaló con Grimaldi “el papel del traductor resulta fundamental y se convierte en un detective capaz de leer con los seis sentidos y de defender el sentido con su re-escritura”.</p>
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		<title>Padura, Bermúdez y la literatura multicolor</title>
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		<pubDate>Mon, 03 May 2010 15:06:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La segunda sesión de comunicaciones del congreso dedicada al estudio del neopolicial latinoamericano contó con la presencia de los profesores e investigadores Eilis Galagher, de la Universidad de Galway, Jafet Israel Lara, de la Universidad de Sevilla, y Adriana Sara Jastrzebska, de la Universidad de Bielsko-Biala. Mientras que las dos primeras ponencias se han centrado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.congresonegro.com/wp-content/congreso-y-andalucía-201.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-357" title="congreso y andalucía 201" src="http://www.congresonegro.com/wp-content/congreso-y-andalucía-201-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>La segunda sesión de comunicaciones del congreso dedicada al estudio del neopolicial latinoamericano contó con la presencia de los profesores e investigadores Eilis Galagher, de la Universidad de Galway, Jafet Israel Lara, de la Universidad de Sevilla, y Adriana Sara Jastrzebska, de la Universidad de Bielsko-Biala. Mientras que las dos primeras ponencias se han centrado en la obra de dos autores concretos, el cubano Leonardo Padura y la mexicana María Elvira Bermúdez, la tercera ha intentado definir las señas de identidad la actual novela negra hispanoamericana.<span id="more-343"></span></p>
<p>Titulada “Memoria y desencanto en la obra de Leonardo Padura Fuentes”, la intervención de Eilis Galagher ha analizado la producción literaria de uno de los más destacados escritores cubanos del momento. Utilizando el andamiaje formal del género negro, las novelas protagonizadas por el detective Mario Conde sitúan al lector ante la cotidianeidad de La Habana de finales de la década de 1990, una ciudad en permanente parálisis por la caída del bloque comunista en Europa y en la que las carencias materiales y la asfixiante presión política hacen cada más complicado el día a día. Con ese contexto como telón de fondo, las novelas de Padura presentan a Conde enfrentado a diversos casos delictivos que acostumbran a mostrar los claroscuros de la sociedad y de un sistema que parece resquebrajarse por momentos. Alejada del maniqueísmo que emanan tanto las versiones gubernamentales como las del exilio de Miami, la visión que da Padura de la isla transpira autenticidad, quizá porque no se limita a contar cómo viven los personajes de la Cuba del presente, sino también como vivieron los del pasado. Así, el personaje de Conde, junto a algunos de sus amigos como El Flaco, expone la frustración de una generación –la de Padura- crecida a la sombra de la Revolución. Galagher se ha centrado en la novela <em>Pasado perfecto</em> para mostrar cómo el desencanto es una constante en la obra del escritor y en la personalidad de su personaje principal. La obra, ambientada en 1989, poco antes del inicio del Periodo Especial, comienza el día en que una llamada de teléfono arranca de la resaca al escéptico y desengañado policía Mario Conde para encargarle un misterioso caso: un destacado dirigente del Ministerio de Industria ha desaparecido. Además de poner en contacto al investigador con las corruptelas del sistema, el caso enfrenta a Conde con su pasado: décadas atrás, el desaparecido y el investigador habían coincidido en las aulas del instituto. Resolver el caso supondrá para Conde recuperar un tiempo pasado de utopías, esperanzas y deseos muy diferente a la cruda realidad del presente con la que ha convivir.</p>
<p>Demostrando que no hay mejor forma de conocer el presente que indagando en el pasado, la comunicación de Jafet Israel Lara ha reivindicado la figura de la escritora y teórica mexicana María Elvira Bermúdez, definida como “una de las figuras más importantes del género policíaco en México, a la que, lamentablemente, se ha olvidado y maltratado injustamente en numerosas ocasiones”. Además de analizar su novela “Diferentes razones tiene la muerte” y su cuento “Las cosas hablan” –y, con ellos, sus personajes Armando H. Zozaya y María Elena Morán, primera mujer investigadora que aparece en la literatura mexicana-, la comunicación de Jafet Israel Lara se ha centrado en el estudio de la obra teórica de Bermúdez. Al igual que grandes autores del género como Raymond Chandler o Manuel Vázquez Montalbán, la escritora mexicana no se limitó a crear literatura, sino que también se dedicó a reflexionar sobre los procesos de composición y, en concreto, sobre diversos aspectos del género negro –dividido según la autora en cuatro grandes categorías: novela de misterio, novela policiaca, novela criminal y novela paródica-. Ya en 1947 apareció su primer ensayo, convirtiéndose así en una de las primeras especialistas en explorar, analizar y, sobre todo, llevar a cabo una teoría de la narrativa policíaca desde un punto de vista mexicano.</p>
<p>En la última ponencia de la sesión, la profesora polaca Adriana Sara Jastrebska ha esbozado una innovadora y sugerente teoría para catalogar los heterogéneos caminos que en la actualidad está siguiendo el neopolicial, género de dimensiones casi infinitas en el que se da cita una gran variedad de discursos y modelos narrativos. Semejante diversidad ha llevado a Jastrebska a afirmar que el género latinoamericano se caracteriza por un carácter híbrido y multicolor del que participan la novela negra, la novela rosa y el amarillismo propio de la prensa amarilla. Para ejemplificar su teoría, en su ponencia ha ido analizando diversas novelas como “Pasado perfecto”, de Leonardo Padura, “Abril rojo”, de Santiago Roncagliolo, “Perder es cuestión de método”, de Santiago Gamboa o “Balas de plata”, de Élmer Mendoza, para concluir que el mestizaje colorista que aportan la introducción de elementos típicamente policiales con otros propios de géneros como el folletín o del reportaje periodístico no ha de esconder que prácticamente toda la literatura hispanoamericana actual parte de un denominador común: la representación de la violencia –gubernamental, mafiosa, del narcotráfico, etc.- que impera en las sociedades.</p>
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		<title>Un clásico italiano, el Mal en John Connolly y el caso de Felicidad Olaizola</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Apr 2010 15:58:58 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[En la mesa de comunicaciones &#8220;Lecturas y relecturas del género negro contemporáneo&#8221; se han repasado algunos casos particulares que proponen vías de acercamiento a la narrativa criminal desde variados puntos de vista. Miriam Arroyo Medina, investigadora de la Universidad de Salamanca, ha analizado de qué manera se entrelaza el género criminal con el de terror, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.congresonegro.com/wp-content/mesajm21.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-355" title="mesajm2" src="http://www.congresonegro.com/wp-content/mesajm21-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>En la mesa de comunicaciones &#8220;Lecturas y relecturas del género negro contemporáneo&#8221; se han repasado algunos casos particulares que proponen vías de acercamiento a la narrativa criminal desde variados puntos de vista. Miriam Arroyo Medina, investigadora de la Universidad de Salamanca, ha analizado de qué manera se entrelaza el género criminal con el de terror, a través de los casos de John Connolly, Thomas Harris y Stephen King. Yolanda Romano ha repasado la obra de Giorgio Scerbanenco, considerado el padre de la literatura negra italiana, y se ha leído la ponencia de Javier Otaola, que finalmente no pudo asistir presencialmente, sobre el caso de Felicidad Olaizola, lesbiana y Ertzaintza, que protagoniza las novelas de este autor.<span id="more-323"></span><br />
John Connolly ha supuesto una atractiva variación temática en los patrones de la novela negra contemporánea. Su detective Charlie Bird Parker, ex policía e hijo de policía, está marcado por toda una historia de violencia que ha acabado con su propia familia. Acechado por personajes oscuros, se traslada a la agreste zona noreste de Estados Unidos y desde allí, con la ayuda de los espíritus de los muchos muertos que ha visto, consigue resolver casos que siempre tienen como fin la aniquilación de su propia persona. Connolly, irlandés que se traslada a la misma zona donde ambienta sus obras -territorio donde también vive Stephen King- juega con lo sobrenatural en un esquema de novela negra, muy negra. Hay un aura de mal envolviéndole, poniendo a prueba esa integridad moral que distingue al detective clásico, con los malos más malos que se recuerdan. Pero si Parker vence al mal en cada libro, renacido en virtud de la lógica serial, en las novelas de King el mal nunca muere, siempre permanece, porque esa inmanencia es la base de la narrativa de terror, del terror mismo. Miriam Arroyo ha señalado los paralelismos de estas dos maneras de contar y atisba tiempos futuros en el que los dos géneros vuelvan a producir juntos obras de categoría, ya que en su génesis con &#8220;Los crímenes de la calle Morgue&#8221;, de Edgar Allan Poe, caminban muy juntos.<br />
&#8220;Hay algo sagrado en el sexo para felicidad. Por eso quizá su jaculatoria sexual favorita sea &#8216;Dios mío&#8217;&#8221;. Este es uno de los rasgos de Felicidad Olaizola, la protagonista policía y lesbiana de las novelas de Javier Otaola, &#8220;Brocheta de carne&#8221; y &#8220;As de espadas&#8221;. Otaola define en su ponencia las características de su personaje: inspectora suboficial de la Ertzaintza, un medio laboral en el que aparentemente no sufre ninguna discriminación evidente. Sin embargo, vive problemáticamente su condición de &#8220;hereje&#8221; y se identifica con los márgenes de la sociedad, aunque su función como investigadora le coloca en una posición de autoridad. Desprejuiciada, amante del sexo, de la buena vida y buen comer, reflexiona sobre el sistema y poder político, sin melodramas ni dogmatismos, sabiendo que todo fluye y todo cambia. Una pesimista alegre.</p>
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		<title>Bolaño en la memoria y la imposibilidad del detective colombiano</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Apr 2010 15:51:08 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La larga y fructífera sombra de Roberto Bolaño planeó ayer sobre el congreso. Ávido lector de novela negra, el escritor chileno fue objeto de dos esclarecedoras comunicaciones en torno a su novela &#8220;2666&#8243;: Jimena Ugaz, del Middlebury College, y Diena Eguía, de la Universidad Autónoma de Madrid, propusieron lecturas del texto en su relación  con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.congresonegro.com/wp-content/bolano.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-332" title="mesa narrativa latinoamericana" src="http://www.congresonegro.com/wp-content/bolano.jpg" alt="" width="473" height="355" /></a>La larga y fructífera sombra de Roberto Bolaño planeó ayer sobre el congreso. Ávido lector de novela negra, el escritor chileno fue objeto de dos esclarecedoras comunicaciones en torno a su novela &#8220;2666&#8243;: Jimena Ugaz, del Middlebury College, y Diena Eguía, de la Universidad Autónoma de Madrid, propusieron lecturas del texto en su relación  con el género, observando sus transgresiones y centrándose en su carácter de memoria histórica sobre la realidad latinoamericana y las historias de aquéllos de los que nunca se cuenta nada. Felipe Gómez Gutiérrez, de la Carnegie Mellon University, y María Victoria Albornoz repasaron la tarscendencia del género en Colombia, donde nunca tuvo demasiado éxito la novela detectivesca en confrontación con una realidad que ha sufrido altos grados de violencia y corrupción.<span id="more-320"></span><br />
Jimena Ugaz destaca cómo &#8220;2666&#8243; se sirve de algunos elementos del género negro para relatar toda la violenta historia del continente y del siglo XX. La conquista europea de América, el Holocausto judío en la Segunda Guerra Mundial, la dictadura de Pinochet, la desaparición y tortura de cientos de mujeres en la mexicana Ciudad Juárez son continuos de violencia que resuenan en el presente como si hubieran quedado marcados a fuego. Llevando a cabo una doble investigación sin detective (una literaria sobre Benno von Archimboldi y otra criminal sobre la matanza de mujeres en Santa Teresa), Bolaño distorsiona el modelo, lo lleva a su terreno, con esa forma de presentar las cosas que hace inimitable su prosa. Ugaz revela una clave muy interesante, la analogía entre el psicoanálisis y la narrativa policial: las dos buscan reconstruir una historia, encontrar los porqués de las cosas. De esta manara, Bolaño &#8220;trata como término médico el momento dramático de la situación latinoamericana&#8221;.<br />
Diana Eguía ha contado las víctimas de la matanza de mujeres en la parte de la novela titulada &#8220;La parte de los crímenes&#8221;: 109. Una sucesión de descripciones que convierten la lectura y su asimilación en una pesadilla constante. Bolaño convierte, según Eguía, &#8220;el escenario del crimen en realidad discursiva y se conjura contra lo no escribible&#8221;. La investigadora hace una reflexión sobre los extramuros, el concepto de basurero donde son arrojados los cadáveres, en pleno desierto, cementerios improvisados para los nadie que se quedan para siempre dentro de nuestra cabeza y de nuestra estantería. En relación a los códigos del género negro, &#8220;2666 carece de todo menos de sospechosos, que se convierten en los actores del relato. Sólo hay una promesa de detective, el periodista Sergio González, que en la novela muere asesinado y el periodista real vive hoy exiliado en España&#8221;. Esa proliferación de sospechosos hace que, según Eguía, &#8220;todos somos sospechosos en el escenario de la impunidad&#8221;.<br />
En Colombia, la novela negra no ha tenido una raigambre relevante, según los especialistas en narrativa de ese país que nos han visitado. Felipe Gómez aludió a las palabras del cineasta Luis Ospina: &#8220;Crimen organizado. Policía corrupta. Caos político. Prohibición de sustancias. Ajustes de cuentas. Terrorismo. Masacres. Paranoia. Impunidad total. Todos los colombianos conocemos esa historia. Vivimos todos los días una película de cine negro&#8221;.  A través de tres novelas y dos películas, Gómez analizó la permanencia de la figura del detective en la producción narrativa colombiana, algo dudoso por la adscripción de esa figura -heroica en la novela clásica- a las tramas de corrupción y poder de la realidad. El predominio de la tendencia de la &#8220;sicaresca&#8221;, palabra derivada de sicario y picaresca, revela que tienen más futuro esas historias en las que el público prefiere a la figura del delincuente pícaro.<br />
Victoria Albornoz centró su intervención en la novela &#8220;El eskimal y la mariposa&#8221;, de Nahum Montt, centrada en la violencia vinculada al fenómeno del narcotráfico, la corrupción y el conflicto político interno. Tomando como base los hechos reales del asesinato del Ministro de Justicia Lara Bonilla en 1984 y de tres candidatos presidenciales entre 1989 y 1990, la novela se mueve etnre varios géneros colindantes que la enriquecen y sirve como reflexión acerca de la situación colombiana actual, &#8220;un intento fascinante de rellenar agujeros históricos y buscar respuestas a interrogantes que han quedado abiertos, hilando cabos sueltos y proponiendo una hipótesis, ficticia pero posible, a esos sanguientos casos&#8221;. Albornoz afirmó que el personaje del detective al estilo clásico no arraiga en la narrativa colombiana &#8220;porque un detective con código ético resulta inverosimil&#8221;.</p>
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		<title>&#8220;The wire&#8221;, David Mamet, Óscar Gual: nuevas estructuras narrativas</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Apr 2010 15:48:20 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.congresonegro.com/wp-content/wire.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-338" title="Alberto N. García, Pablo Echart y Jara Calles" src="http://www.congresonegro.com/wp-content/wire.jpg" alt="" width="473" height="355" /></a>La primera mesa de comunicaciones del miércoles giró en torno al audiovisual contemporáneo, con las estimulantes ponencias de tres investigadores de las nuevas formas de narrar. Ya es un lugar común hablar de la era dorada de la televisión americana, una época que quizá ya había pasado cuando se habló de ella en los grandes medios. Entre los hitos de esa corriente que ha convertido a la pequeña pantalla en el reducto para contar historias con calado -ahora que Hollywood parece que deriva con gafas hacia su última pirueta espectacular en busca del público perdido- se encuentra una serie totalmente negra, por su tema y por su tono. Las cinco temporadas de &#8220;The wire&#8221; dejarán una produnda huella en mucho de lo que se filme y se escriba en el género durante un tiempo duradero.  Alberto N. García, de la Universidad de Navarra, detalló ese paso del cine negro a la televisión con los ejemplos de &#8220;The Wire&#8221; y &#8220;The Shield&#8221;, series emparentadas por su ambigüedad moral, intriga criminal, denuncia social, el paisaje urbano o el destino elegíaco de su personajes. Alberto define a &#8220;The Wire&#8221; como &#8220;el relevo audiovisual de los literatos del siglo XIX, un Balzac en versión catódica&#8221; y ejemplifica en &#8220;The Shield&#8221; la corrupción policial protagonizada por Vic Mackey, &#8220;un Al Capone con placa&#8221;.<span id="more-317"></span><br />
Vinculado a la televisión, al teatro y, por supuesto, al cine, David Mamet es uno de esos clásicos semiocultos que nunca reventarán taquillas pero cuya filmografía posee películas inolvidables, muy negras por su tono y por sus temas. Pablo Echart, también llegado desde la Universidad de Navarra -donde prepara un master en guión cinematográfico- habló de cómo Mamet se utiliza el género negro para sus intereses: &#8220;Crimen y manipulación bien podrían ser las dos primeras palabras para contextualizar su obra. Avaricia, dinero, tensión entre la integridad y la corrupción, paisajes oscuros y claustrofóbicos en los que se mueven personajes que se ganan la vida en ocupaciones aledañas al crimen&#8221;, son frencuentes en las películas negras de Mamet. Echart señaló las estructuras dramáticas, basadas en el engaño como en una suerte de muñecas rusas en las que tanto los protagonistas como el espectador juegan a no fiarse de nada de lo que ven, como en la escena que proyectó de la inolvidable &#8220;Casa de juegos&#8221;. Una atmósfera oscura, la demitificación sin cumplidos del sueño americano y el tono moral acorde a lo que se quiere contar y a cómo se cuenta, son rasgos que hacen de Mamet un maestro del negro.</p>
<p>Jara Calles, investigadora en la Universidad de Salamanca, se centró en las estructuras narrativas contemporáneas y cómo existen flujos que nos llevan del cine a la literatura, en un momento en el que los medios y sus formas características de expresión de fusionan y mimetizan. Tomando como modelo la disolución como operación creativa y medio de representación de la representación fílmica, Calles propone un juego de espejos entre la primera escena de &#8220;Reservoir Dogs&#8221;, de Quentin Tarantino, aquella en la que los protagonistas hablaban de Madonna mientras planificaban un atraco, y la novela &#8220;Cut&amp;Roll&#8221;, de Óscar Gual, uno de los escritores que Calles estudia a fondo en su tesis doctoral. Subyace una necesidad de poner en primer plano las estrategias narrativas, olvidando la tradicional narración lineal con insertos de flashback. &#8220;Es una narrativa que se nutre tanto de la tradición como de otras fuentes. Ya no basta con saber escribir bien para escribir una buena novela&#8221;.</p>
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		<title>David Torres: recuerdos, anhelos y miedos</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Apr 2010 15:44:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[David Torres]]></category>
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		<description><![CDATA[El escritor y periodista David Torres nos visitó ayer por la tarde en el congreso para ofrecernos valiosos retazos del proceso de creación de su novela negra &#8220;Niños de tiza&#8221;, llena de recuerdos de infancia, un libro que podría haberse convertido en unas memorias pero que finalmente tomó la forma del género. &#8220;Pertenezco a la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.congresonegro.com/wp-content/torres.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-337" title="torres" src="http://www.congresonegro.com/wp-content/torres.jpg" alt="" width="230" height="307" /></a>El escritor y periodista David Torres nos visitó ayer por la tarde en el congreso para ofrecernos valiosos retazos del proceso de creación de su novela negra &#8220;Niños de tiza&#8221;, llena de recuerdos de infancia, un libro que podría haberse convertido en unas memorias pero que finalmente tomó la forma del género. &#8220;Pertenezco a la última generación de niños que se crió en la calle. En el juego de policías y ladrones te acababas dando cuenta de que, al final, daba un poco igual el lado en el que eligieras estar&#8221;. Acostumbrado a tomar detalles de su propia experiencia y de la de los demás para convertirlos en material literario, Torrres reflexionó de un modo casi teológico sobre la permanencia del Mal, su lado oscuro y desagradable frente a las tendencias que le otorgan glamour a lo maléfico y disertó un buen rato sobre cierto tipo de novela negra en la que los malos siempre son otros, &#8220;una pomada moral&#8221; que anida en esos bestsellers nórdicos que todo el mundo ha leído.<span id="more-314"></span></p>
<p>&#8220;En mi barrio vivía una sirena&#8221;. Con esa frase comienza &#8220;Niños de tiza&#8221;, palabras tomadas de una historia que le contó la también escritora Vanessa Monfort y que sirvieron de espoleta para que Torres construyera la novela que llevaba tiempo en su cabeza, forjándose poco a poco con vivencias personales y ajenas. &#8220;El personaje de Roberto Esteban tiene parte de mis recuerdos. Él es lo contrario de lo que yo soy, pero de alguna manera es muchas cosas de lo que a mi me gustaría ser. Trabajamos con recuerdos, anhelos y miedos, y con ellos construimos a los personajes, que son una especie de Frankenstein de retazos, y una novela se construye más que con ideas, incluso más que con palabras, con personajes&#8221;.<br />
En su libro, una niña muere y David Torres parafraseó a Narciso Ibáñez Serrador diciendo &#8220;¿Quién puede matar a un niño?&#8221;, una pregunta que planea sobre toda la obra. &#8220;¿Quién puede hacer eso? El Mal es el motor de la novela negra, y no hay que irse muy lejos para encontrarlo. Pero hay dos maneras de tratarlo: el atajo, un seguro para los bestsellers, en el que el más son los demás, es algo definible y externo a ti, una pomada moral que te deja tranquilo. La otra manera es tratar al Mal tal y como es, escandalosamente chapucero tremendamente torpe y maloliente, sin ningún tipo de glamour, algo que es fundamentalmente ignorancia. Y no nos gusta que nos digan que el asesino podría ser uno mismo. Eso toca la fibra honda&#8221;.</p>
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		<title>Carlos Salem: ¡Cuánta soledad, carajo!</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Apr 2010 14:46:58 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[¿Alguien pensaba que la figura del detective había pasado a la historia? Aquí esta Carlos Salem para demostrar que no, que sigue vivo y dando guerra. Basta leer algunas de sus novelas o escucharle contar historias para entenderlo, pero si además viene hasta el congreso con una conferencia titulada &#8220;La necesidad del detective&#8221; todo queda [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.congresonegro.com/wp-content/salem.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-336" title="salem" src="http://www.congresonegro.com/wp-content/salem.jpg" alt="" width="473" height="355" /></a>¿Alguien pensaba que la figura del detective había pasado a la historia? Aquí esta Carlos Salem para demostrar que no, que sigue vivo y dando guerra. Basta leer algunas de sus novelas o escucharle contar historias para entenderlo, pero si además viene hasta el congreso con una conferencia titulada &#8220;La necesidad del detective&#8221; todo queda mucho más claro. Salem ha hablado de Marlow y de sus mil herederos, personajes que buscan la verdad como medio para hacer su pequeña justicia, cuyo enemigo es el sistema en sí mismo, que sobreviven con su dignidad a cuestas y que al final de cada novela, aunque no lo digan, acaban pensando siempre lo mismo, la frase que encabeza esta entrada. Su repaso por la genealogía del detective privado tal y como lo acuñó Raimond Chandler ha sido esclarecedora, con la comparación con otros personajes heroicos de la cultura popular como el vaquero o el superhéroe y también con otros detectives de corte analítico o que utilizan la violencia como un fin en sí misma. Alejándose de coartadas de corte culturalista como la crítica social o el realismo, Salem hace bandera de una novela negra basada en los personajes. Bandera pirata.<span id="more-310"></span></p>
<p>&#8220;Necesitamos ese personaje porque en realidad nunca pudo existir, y por eso pervive bajo sus distintos ropajes. Hece aquello que a todos nos gustaría hacer pero no nos atrevemos&#8221;, afirma. Salem argumenta que su esencia no ha cambiado en los setenta años que van desde su creación hasta hoy, esa idea del hombre solitario y justiciero, romántico, un perdedor que ejerce de conciencia de la masa. Profundo conocedor de la obra de Chandler e incluso de los más pequeños detalles de su vida personal, encuentra en Marlow la definición exacta de ese arquetipo que se mueve entre los bastidores del sistema, arregla lo que puede y nunca pierde su fe en la condición humana.Tras el vaquero, un personaje más cinematográfico, el detective convivió con sus &#8220;competidores con leotardos&#8221;, la etapa dorada de los superhéroes, gente mucho menos humana -con la excepción de un Batman que sin embargo no comparte otros rasgos con el investigador- y que tampoco ha tenido un desarrollo literario posterior más allá de las páginas del cómic. Salem compara a los demás detectives con su personaje favorito: mientras Sherlock Holmes es analítico y se enfrenta a un enemigo generalmente inadaptado, Marlowe es impulsivo, no tiene que disfrazarse para descender a los bajos fondos porque forma parte de ellos y sus principales argumentos son la astucia y la comprensión de la naturaleza humana. &#8220;Holmes era consultado por la policía y Marlowe golpeado por ella. Seguro que conocéis la diferencia&#8221;, ha dicho Salem. Tampoco comparte rasgos con el tipo de investigador como Mike Hammer, al que definió como un tipo satisfecho con el poder que otorga el manejo de la violencia, un justiciero fachoso y movido por la venganza.<br />
Salem ha definido su postura sobre dos valores que se atribuyen comunmente a la novela negra: su capacidad para la crítica social y el realismo que se enciarra en cada narración. Reconociendo su valor, el escritor asegura que una novela es una novela, y una novela negra tiene que ser primero una buena novela, ficticia aunque se acerque a la realidad. &#8220;Pero eso no es lo único. Se toma normalmente como coartada para que dejen entrar al género en el apartado de la gran literatura y eso no me gusta. Es como ir pidiendo perdón. La novela negra es una novela de personajes, el realismo no es obligatorio&#8221;. Ante la habitual disculpa de que un detective en un contexto como en el español sólo podría investigar asuntos de cuernos y de espionaje industrial, Salem argumenta que tampoco en Estados Unidos podía investigar crímenes, y sin embargo nació el personaje porque era necesario. &#8220;El detective real era el tipo de Pinkerton, una agencia de seguridad privada que sobre todo se dedicaba a reventar huelgas y apalear sindicalistas&#8221;.<br />
Sobre los detectives modernos, Salem destaca a Belascoarán (creado por Paco Ignacio Taibo II) y el Carvalho de Vázquez Montalbán, gente que &#8220;ve gigantes y sabe que son gigantes, pero prefiere pensar que son molinos de viento para poder arremeter contra ellos&#8221;. Taibo definió a Belascoarán como &#8220;detective independiente&#8221;, un matiz que lo aleja de cualquier interés que no sea el de su propia supervivencia y el de hacer su pequeña justicia. &#8220;La búsqueda de la verdad tampoco es un fin en sí mismo. El detective la necesita para poder hacer lo que cree justo. Hace lo que tiene que hacer aunque sabe que no tiene posibilidad de ganar&#8221;. Wallander, Jaritos, Adamsberg y Montalbano son otros de esos caracteres que han mantenido la esencia clásica. También manifiesta su predilección por los matones con corazón (como el Toni Romano de Juan Madrid) o los periodistas. Todo un alegato a favor de la esencia de la novela negra y de sus más últimas manifestaciones.</p>
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		<title>Literatura y relaciones de poder</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Apr 2010 00:12:53 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.congresonegro.com/wp-content/img_4737.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-295" title="Gregory C. Stallings, Yolanda Reyes y Raúl Diego Rivera" src="http://www.congresonegro.com/wp-content/img_4737.jpg" alt="" width="471" height="353" /></a>La segunda mesa de comunicaciones del día ha girado en torno a la literatura escrita en castellano y un concepto, con sus distintas ramificaciones ha flotado en el ambiente: las estructuras de poder. Yolanda Reyes, llegada de la Nacional University of Ireland-Galway, ha tomado la película mexicana &#8220;Arráncame la vida&#8221;, adaptación de una novela de Ángeles Mastretta, como ejemplo de la relación entre la sociedad patriarcal y la mujer individual que intenta encontrar su propio sitio en el mundo. Reyes hace una lectura personal de la película que la acerca a un tema sustancial del género y que ya se trató esta mañana: con su ascensión desde la humillación de una boda convenida con un poderoso militar cuando apenas era una niña a la situación en la que termina el filme, viuda, rica y con toda la vida por delante, la protagonista adopta sutilmente un perfil de femme fatal, abandonando su posición de mujer relegada a hábil asesina. Reyes ha definido con atención los orígenes de este estereotipo de la vamp, y su conclusión es que representa el miedo del hombre hacia el feminismo en auge en la época de su creación, cuando aspectos del carácter femenino como curiosidad, ingenio o independencia eran sistemáticamente postergados. La investigadora también realiza una lectura del concepto del amor como lazo que une más a las mujeres y a la actitud de rebeldía de los subordinados, concretada en México en las acciones cotidianas. Yolanda Reyes ha dejado una pregunta abierta: dentro de un sistema que tiene como base la aniquilación del otro, la mujer protagonista de la novela ¿es víctima o victimaria?</p>
<p><span id="more-289"></span><br />
Raúl Diego Rivera, de la Ohio State University, ha citado profusamente a Foucault o Bourdieu para concretar y definir estados de violencia latentes, una violencia simbólica que queda soterrada hasta que en ocasiones estalla de manera brusca. Su investigación se centra en esas relaciones sociales, profesionales, culturales y comerciales dentro del mundo de las letras. Actualmente está trabajando sobre &#8220;El premio&#8221;, de Vázquez Montalbán, pero su conferencia se ha centrado en &#8220;Muerte entre poetas&#8221;, de Ángela Vallvey, una revisión aproximada a los casos de &#8220;habitación cerrada&#8221; clásicos del relato policiaco en el que catorce escritores conviven en una finca y uno de ellos termina muerto. Valvey crea un microcosmos donde están todas las tipologías que depara el mercado editorial: el joven triunfador, el consagrado&#8230; entre ellos se tejen relaciones de poder, de agravios mutuos que poco a poco van revelando que cada uno de ellos podría ser el potencial asesino, todos son víctimas y verdugos. Violencia y poder, todo lo simbólicos que se quiera, pero reales, que reflejan la pérdida del valor simbólico de las letras en la sociedad de mercado, en &#8220;un mundo que se devora a sí mismo, más preocupado por el poder que por abrir nuevos caminos creativos&#8221;.<br />
Gregory C. Stallings, de la Brigham Young University, ha tomado &#8220;Tu rostro mañana&#8221;, de Javier Marías, para definir los que Zizek ha acuñado como el &#8220;sujeto negro&#8221;, el sujeto hecho sombra, alguien cuya memoria es más ficción que científica. &#8220;Confiamos en la memoria para crearnos una identidad, sin darnos cuenta de lo construido y repetido de esa narración, como en Blade Runner&#8221;. Ese sujeto negro estaría presente en muchos relatos del género, relatos que se pierden entre la realidad y la ficción, a base de variaciones narrativas con respecto a una misma historia. Jazzmen, boxeadores, detectives&#8230; personajes que improvisan, que viven en un constante presente. &#8220;Los héroes del noir están concentrados en el presente, pero siempre aparece algo del pasado que puede romper su vida. Puesto que no pueden escapar del pesado, les queda la imprevisación para afirmar nuevos devenires en el presente&#8221;. Partiendo de ese análisis de la obra de Marías, en la que analiza la imposibilidad de contar, la inquietud sobre la posibilidad de la memoria histórica, Gregory ha viajado a la profundidad de las estructuras que rigen la narración de los relatos policiales.</p>
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